Como parte de las reformas económicas en Cuba, el gobierno de Raúl Castro decidió extender un programa que convierte en trabajadores por cuenta propia a los empleados de algunas empresas públicas de servicios. Los “cuentapropistas” pasarán a alquilarle al Estado los locales en que trabajan actualmente.
“A partir del 1 de enero y de forma gradual, los trabajadores asalariados de las empresas provinciales de Servicios Personales, Técnicos y del Hogar, se integrarán al sistema de arrendamiento de locales y áreas como trabajadores por cuenta propia”, señaló el diario oficial Granma .
El órgano oficial del Partido Comunista destacó que la medida comenzará a aplicarse en seis de las 15 provincias cubanas, incluida La Habana, e “irá abarcando el resto del país de forma progresiva”. Pero no precisó el número de trabajadores involucrados .
Según las disposiciones, estos nuevos trabajadores privados podrán firmar “contratos de arrendamiento hasta por 10 años (de los locales y equipos), prorrogable por acuerdo entre las partes”. Instalaciones y equipamiento continuarán “en administración de las empresas estatales”.
En abril de 2010, Raúl Castro decidió que los empleados de las barberías y peluquerías estatales pasaran a un régimen especial experimental como trabajadores privados, rentando los locales y equipos al Estado, pagando impuestos y una cuota de seguridad social .
Esa experiencia fue bien evaluada por el gobierno, que resolvió extender el sistema a otros servicios, con el objetivo de reducir el abultado personal del Estado (se apunta a eliminar unos 500.000 puestos) y tratar de hacer eficiente el agotado modelo económico centralizado vigente en la isla.
En octubre de 2010, Castro dispuso la ampliación del trabajo privado, y actualmente unos 357.000 cubanos se ganan la vida de esta forma, según datos oficiales.

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