En Cuba, Dilma evita el tema más sensible

No habló sobre los derechos humanos

LA HABANA.- Para decepción de los grupos defensores de los derechos humanos, dentro y fuera de la isla, que aguardaban un gesto de su parte, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, excluyó totalmente el tema durante sus conversaciones oficiales ayer en Cuba, en su segundo y último día de visita al país comunista, donde se entrevistó con Raúl y Fidel Castro.

Rousseff, de hecho, advirtió que el tema de los derechos humanos no debe ser usado por algunas naciones como un arma política o ideológica contra otras.

"Yo estoy de acuerdo en hablar de derechos humanos dentro de una perspectiva multilateral'', dijo a un grupo de periodistas de su país, que le preguntaron si trataría el tema con las autoridades cubanas, como se lo pidieron en los últimos días muchos críticos del régimen de Castro.

"No es posible hacer de la política de derechos humanos sólo un arma de combate político-ideológica. El mundo tiene que convencerse de que es algo de lo que todos los países tienen que responsabilizarse, incluido el nuestro'', agregó la mandataria, tras iniciar su agenda oficial colocando flores junto a la estatua del prócer José Martí.

Como ejemplo, mencionó la situación "irregular" de la base naval de Guantánamo, convertida en prisión militar por Estados Unidos y que ha sido señalada por activistas de derechos humanos de todo el mundo como un centro de abusos contra prisioneros.

Rousseff llegó anteayer a Cuba, su primer paso en una gira caribeña que hoy la lleva a Haití.

Respecto de la situación de Yoani Sánchez, una bloguera crítica del gobierno cubano, por quien le habían pedido intervenir para que se le permita viajar a su país, Rousseff expresó que "Brasil dio su visa" para la bloguera. "Los demás pasos no son competencia del gobierno brasileño'', añadió.

La propia oficina presidencial brasileña había indicado que el viaje a la isla buscaba, sobre todo, impulsar el intercambio comercial entre las dos naciones, que creció 31% el año pasado para ubicarse en una cifra récord de 642 millones de dólares.

Críticas

En sus declaraciones a la prensa, Rousseff se mostró contraria a las sanciones de Estados Unidos contra Cuba y recordó que su país tiene créditos otorgados a La Habana para la compra en el sector alimentario por unos 400 millones de dólares.

"No es posible considerar correcta una política de bloqueo a un pueblo", afirmó. Subrayó además que "una forma de ayudar" a este país es "continuar invirtiendo" en sectores que también son estratégicos para Brasil. En ese sentido, dijo que se ejecutan créditos por 200 millones de dólares en la venta a la isla "de equipos, máquinas, pequeños tractores y recolectores, para estimular la producción de alimentos en Cuba''.

Sin embargo, el mayor negocio de Brasil en Cuba es la reconstrucción del puerto de Mariel, en las afueras de la capital, cuyo valor total es de unos 900 millones de dólares, de los cuales más de 600 millones correrán a cargo del país sudamericano. "No es sólo un puerto, es un sistema logístico de exportación de bienes producidos aquí en Cuba'', señaló.

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