El más joven de los hermanos Castro cerró el IX encuentro de la rama juvenil comunista. Proclamó que su país prefiere "desaparecer" antes que aceptar el "chantaje" que le hacen Estados Unidos, Europa y la oposición con "manipulaciones" sobre la vigencia de los derechos humanos.
"Si pretenden acorralarnos, sepan que sabremos parapetarnos", añadió quien ha sido el segundo al mando en Cuba desde hace 51 años, a la sombra de su hermano mayor. Castro denunció "increíbles campañas mediáticas" del "enemigo" y "tergiversaciones", al responder a las críticas del Parlamento Europeo y otros organismos, gobiernos y personalidades tras la muerte en febrero del disidente preso Orlando Zapata al cabo de una huelga de hambre de 85 días. Recordó que Cuba no cedió "ni un milímetro" cuando Washington apuntaba con armas nucleares y, según él, se disponía a invadir la isla, ni cuando se desplomó hace dos décadas la Unión Soviética, su principal aliado y proveedor, y el país entró en una profunda recesión de la que aún no sale.
El general dijo que le "repugna" el "doble rasero" de los países europeos que critican los derechos humanos y la falta de democracia en Cuba cuando allí maltratan a los inmigrantes y reprimen las manifestaciones, incluso a balazos.
Según Castro, la administración estadounidense, presidida por Barack Obama, "no ha cesado en lo más mínimo el apoyo a la subversión" en la isla y mantiene el bloqueo comercial que aplica desde 1962. Por otra parte, reiteró sus advertencias de los últimos años de que la situación económica cubana es crítica, que su gobierno no puede mantener subsidios a la población "excesivamente paternalistas" y que hay un millón de cubanos que sobran en las nóminas estatales. Hay "plantillas infladas, muy infladas, terriblemente infladas", en casi todos los sectores, y se pagan salarios no vinculados a la producción, con lo cual no se puede evitar que se deteriore la capacidad adquisitiva del pueblo, agregó.
Insistió también en que se gastan "millones y millones" en importar frijoles y otros alimentos que se pueden cultivar en Cuba, mientras crecen las "ilegalidades" y la corrupción. "Continuar gastando por encima de los ingresos significa comernos el futuro y poner en riesgo la supervivencia de la Revolución", aseguró el presidente. Cuba ha dejado de honrar en los últimos años la deuda externa y retiene en las cuentas bancarias de proveedores millones de euros en divisas. Castro criticó a los "compañeros" que se "desesperan" pidiendo "cambios inmediatos", sin tener en cuenta la cantidad de asuntos que él tiene por delante para asegurar un futuro a la Revolución que encabezó en 1959 Fidel, aún primer secretario del Partido Comunista. (EFE)
El disidente que se declaró independiente
El cubano Guillermo Fariñas desmintió al presidente Raúl Castro y negó que "fuerzas extranjeras" le estén alentando a seguir su huelga de hambre y sed, de la que hoy se cumplen 42 días. "Al contrario, yo no conozco todavía un exiliado, un preso político, un opositor pacífico en las calles de Cuba, o un amigo mío, un familiar, o incluso los médicos o las enfermeras que me atienden que no traten de persuadirme. Ésta es una decisión mía y nadie me está incitando a hacerla", dijo el psicólogo de 48 años desde el hospital en Santa Clara, en el centro de la isla.
Durante su participación en el congreso de las juventudes comunistas realizado en La Habana, Castro dijo, sin citar su nombre, que con el disidente Fariñas "se está haciendo lo posible por salvarle la vida, pero si no modifica su actitud autodestructiva, será responsable, junto a sus patrocinadores, del desenlace que tampoco deseamos". Para Fariñas, las palabras del presidente fueron "una declaración explícita de que me van a dejar morir". "Y nosotros –aclaró– le aceptamos el reto y con toda dignidad nos vamos a morir aquí".



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