Durante el motín quemaron un costoso tablero.Parte de la cárcel cipoleña sigue sin luz ni calefacción.
Las autoridades de la quinta penitenciaria de la provincia estiman que los daños en los pabellones demandarán una inversión de dinero superior a los 40.000 pesos. "Sólo el tablero eléctrico cuesta más de 30.000", explicó uno de los celadores. Ayer, todo el personal que trabaja en la cárcel del paraje El Treinta estuvo dedicado a poner en condiciones las instalaciones. Los presos fueron trasladados de una celda a otra mientras se limpiaban y se reparaban los cuatro pabellones donde se produjo el conflicto.
Plásticos, guantes de látex, diarios y revistas quedaron amontonados en el ingreso a las celdas. Las telarañas de los rincones absorbieron todo el hollín y las calderas terminaron destruidas, al igual que los sistemas de iluminación y los elementos para prevenir incendios.
Los pabellones a oscuras, los cables de electricidad colgando del techo y los ruidos de las rejas que eran constantemente golpeadas conformaron una atmósfera de descontrol y zozobra. La situación de caos alcanzó el sábado su nivel máximo de complicación cuando los funcionarios judiciales no conseguían convencer a los reclusos de que desistan y liberen a un grupo de rehenes. Después, el juez de Ejecución Penal Juan Pablo Chirinos persuadió a los internos y se realizó una minuciosa inspección para poder asistir a los heridos.
Un hombre ya mayor de edad debió ser retirado por el estado de conmoción en el que se encontraba a raíz de la tensa situación que se vivió durante el motín del sábado.
Finalmente se consiguió la calma en el penal, pero el domingo a la mañana cuando los reclusos se preparaban para recibir la visita de sus familiares, un grupo de presos atacó a uno de sus compañeros de celda y en medio de la pelea la víctima terminó herida con un arma blanca de fabricación casera. Murió en el hospital de Cipolletti 20 minutos después de la agresión.
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