Hace 4 años fallecía un militante histórico del campo popular insobornable en sus convicciones humanas y políticas, un ciudadano que enalteció la militancia con su accionar en defensa de los sectores postergados en pos de la justicia social.
Un dirigente que dejó una huella imborrable en los barrios por donde transitó su lucha levantando las banderas de los derechos sociales, donde trabajó incansablemente para organizar esa lucha social que les cabe a las organizaciones libes del pueblo; en muchas ocasiones verdaderas artífices del progreso comunitario en distintos barrios de la ciudad, canalizando la rica experiencia de participación, clara, comprometida y solidaria en una ineludible malla de contención social. Porque siempre creyó imprescindible la participación de las entidades y sus representantes naturales en el conflicto social y, su participación en la mesa de planificación social, junto al estado y las asociaciones intermedias para programar, impulsar y controlar los proyectos que surjan de la dinámica de nuestro pueblo.
Ese militante que creyó en la justicia social y en los derechos de los más humildes, por eso abrazó la causa peronista con pasión y lealtad. Que interpretó esa visión colectiva del momento de cambio social que se gestaba en el año 2003 al que adhirió por su reivindicación de las luchas populares, la recuperación de las banderas históricas del peronismo la soberanía política, la independencia económica y la justicia social por una patria libre, justa y soberana.
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