Kine, Kursh, Neva y Volgoles. Así se llamaban los cuatro barcos que zarparon del puerto español de Cartagena el 25 de octubre de 1936 y que llevaron en sus bodegas el “oro de Moscú”.
Aquella vez la dorada operación fue supervisada por Joseph Stalin, quien encargó al jefe de los servicios de inteligencia soviéticos en España el traslado que harían los tanquistas rusos. Durante tres noches, estas tropas llevaron el oro en cajas de maderas desde Madrid hasta el puerto de Cartagena, sobre el Mediterráneo. Luego los barcos zarparon hacia Odessa, en Ucrania. Llegaron ahí el 2 de noviembre. El ejército soviético se ocupó de llevar el oro español a Moscú. Llegó el 6 de noviembre y a partir de ese momento su existencia fue un misterio. Los rumores decían que el metal había pasado a ser parte del “oro de Moscú”. La expresión que usó la revista Time para hablar de la financiación rusa de los partidos y sindicatos comunistas del mundo. Pero investigaciones posteriores determinaron que ese oro sirvió para que los republicanos compraran armas.

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