Cuatro aviones en cinco meses llegaron a Viedma

La cifra de escalas de Aerolíneas Argentinas muestra la parálisis de la estación aérea de la capital provincial. Atribuyen la escasa actividad a la ceniza del volcán, pero hay más razones.

La conectividad del aeropuerto Gobernador Castello de esta capital, uno de los instrumentos comerciales más importantes de la región patagónica, quedó virtualmente desprotegida como consecuencia de una serie de fundamentos ligados inicialmente a problemas climáticos y acumulación de ceniza. En los últimos cinco meses se registraron cuatro escalas de Aerolíneas Argentinas, y nadie reconoce problemas de rentabilidad de la compañía.

El argumento más convincente que veda la posibilidad de normal funcionamiento es la permanencia de polvillo sobre la pista, la calle de carreteo y la plataforma; donde operaban en forma regular esa línea con dos escalas semanales y otras tantas de Líneas Aéreas del Estado (LADE).

Los operadores locales dieron cuenta que una de las soluciones transitorias era regar esos sectores como lo hacen en las aeroestaciones de Bahía Blanca o Comodoro Rivadavia.

El jefe local de la Administración Nacional de la Aviación Civil (ANAC), Juan Malicki, explicó a "Río Negro" que si bien los procedimientos para mantener las condiciones operables parten de un boletín meteorológico que determina la presencia del polvillo, es la concesionaria Aeropuertos Argentina 2000 la que debe hacerse cargo de mitigar los riesgos y limpiar.

La infraestructura muestra profundas carencias porque en uno de los pocos procedimientos de regado que se pudo realizar desde junio pasado, tras la erupción del volcán Puyehue, se requirió el concurso del municipio que aportó un camión regador a fin de distribuir unos 60.000 litros de agua cruda por el espacio de descenso, ascenso, carreteo y estacionamiento.

Malicki reconoció la paralización de las actividades comerciales haciendo referencia a otros inconvenientes. Entre ellos que la superficie debe tener suficiente rugosidad y abrasividad para contribuir con el frenado de las aeronaves de gran porte como los pesados jets de Aerolíneas o los turbohélices de LADE.

El funcionario de la ANAC indicó que luego de estas operaciones de limpieza "compartimos con los aeronavegantes la información sobre condiciones de estabilidad, pero Aerolíneas Argentinas no quiere enviar aviones si no le garantizamos que la pista esté libre de cenizas, entonces ahí está la lucha".

Por su parte, el directivo de Aeropuertos, Julio Isidro Pérez, dio la visión empresaria: "nosotros regamos la pista, pero la última palabra en los vuelos lo tiene la ANAC".

En la representación local de Aerolíneas reúnen información oficial y admiten elípticamente algunas especulaciones existentes. "Desde la erupción del volcán se concretaron pocas escalas, y habitualmente los servicios se programan con suficiente antelación pero una hora y media antes de partir desde el aeroparque metropolitano Jorge Newbery, los sacan de pantalla porque según dicen los pilotos deciden no viajar hasta acá" debido al riesgo, apuntan.

Ante tanta preocupación de los operadores comerciales, no se descarta cierta despreocupación por parte de la empresa que no tiene competidores en la zona como Neuquén. En ese sentido, se mencionó que los pocos aviones que aterrizaron lo hicieron con pocos pasajeros.

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