Cuando Al Qaeda se disfraza de marine

Fue una masacre largamente planificada. Vestidos con uniformes del ejército norteamericano e iraquí, con anteojos oscuros, algunos de ellos hablando en inglés y asisitidos por un traductor árabe, los asesinos ingresaron en una aldea cercana a Bagdad y mataron a 24 personas.
Las víctimas eran todas miembros o colaboradoras de las milicias sunitas locales, conocidas como Consejos de Salvación, que años atrás cambiaron de bando y se aliaron a Estados Unidos en la lucha contra la insurgencia islamista. El ejército iraquí no tiene dudas: los responsables de la masacre son militantes de Al Qaeda que vengaron una antigua traición.

El pueblo donde ocurrió el atentado se llama Albusaifi, uno de los bastiones de Al Qaeda al sur de Bagdad que entre 2005 y 2007 fue escenario de combates de las tropas iraquíes y norteamericanas contra los islamistas. Tiempo después, los aliados recuperaron la estabilidad de la región gracias a la colaboración de los Consejos de Salvación. Washington creó estas milicias pagándoles un sueldo, dándoles armas y entrenando a sus miembros antes de que pasaran al control iraquí a fines de 2008.

Los testigos contaron que los asesinos descendieron de vehículos militares del ejército iraquí y tocaron a la puerta de tres líderes de los Consejos. Dijeron que estaban investigando un crimen y sacaron a los niños a la calle. Luego fusilaron o degollaron a los adultos. Cuando dejaron el pueblo habían matado a veinte hombres y cuatro mujeres. Las tropas iraquíes y de Estados Unidos acordonaron la zona y detuvieron a veinticinco personas, algunas de ellas vecinas de las familias asesinadas.

La masacre de Albusaifi ocurre en un momento en que los principales grupos políticos del país continúan con los contactos para reunir apoyos tras las elecciones parlamentarias del pasado día 7, que dieron la victoria por un estrecho margen a la coalición Al Iraqiya , del ex premier ministro Ayad Alawi.

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