Lo afirman una y otra vez los vecinos de Colonia María Elena, donde se encuentra la Escuela N° 333 María Elena García Fernández de Echaide. El paisaje está rodeado por el progreso de los campos de soja y de caña. Pero los 35 alumnos conviven con la pobreza, las inundaciones, el desempleo de sus padres y un hecho insólito: no pertenecen a ningún municipio.
La escuela N° 333 María Elena García Fernández de Echaide está ubicada en Colonia María Elena, localidad que no pertenece a ningún municipio, según indican los vecinos. "Cuando se acercan las elecciones a veces votamos en Lules, Famaillá o Bella Vista. Pero cuando necesitamos algo para el pueblo, como por ejemplo que nivelen la escuela para que no se inunde, no somos de ningún lugar", contó Patricia Alzogaray. Ella es mamá de Leandro y de Franco, dos alumnos que llegaron al establecimiento embarrados hasta la rodilla.
Luego de las tormentas de verano o de cualquier lluvia inesperada, como la de la semana pasada, el camino principal del poblado se transforma en un sendero de barro y de piedras a causa del desborde del río Colorado.
La escuelita tiene 35 alumnos entre el Nivel Inicial y la Primaria. Ellos reciben el desayuno y el almuerzo. Debido al escaso número de estudiantes se trabaja con grados asociados, apuntó María Ester Cisneros, maestra del primer ciclo. Ella cree que la baja matrícula se debe a que los padres envían a los chicos a escuelas con jornada completa para no tenerlos en casa. Ya sea porque no tienen para darles de comer o porque trabajan y no pueden cuidarlos.
Luego del mediodía los chicos no tienen nada que hacer. No hay un centro comunitario, ni jornadas extracurriculares, ni carteles, ni televisión, ni juegos. Todo gira en torno a la escuela en la Colonia.
En detalle
"El principal problema que tiene la 333 es el nivel del suelo, ya que con la primera lluvia se inunda. Fue rellenada por la empresa constructora, pero no lo suficiente. Antes la escuela vieja estaba al lado de la ruta 38. Cuando se proyectó la autopista tuvimos que mudarnos. En 2011 se abrió el nuevo edificio, todavía no inaugurado oficialmente. Han construido la mayor parte, pero aún no se terminó", contó Cisneros. Se refiere a la obra de la cocina-comedor que no se ha concluido, además de un patio techado que está todavía en proyecto.
La historia de escuelas rurales con necesidades no es nueva y parece repetirse. Pero a las complicaciones que sufre el establecimiento se suman los robos. "Entraron a robarnos más de ocho veces. Por otro lado, la situación social complica aún más a estos chicos. Si tienen un padre desocupado o una difícil situación familiar son alumnos propensos a abandonar la escuela o a que se dificulte más su aprendizaje", destacó la directora, Graciela Marcial. Ella se convirtió en una especie de gestora e invierte la mayor parte de su tiempo en mendigar algún tipo de solución para la olvidada escuela.
Hace poco recibieron del Gobierno de la Provincia dinero para arreglos. Se colocaron unos tubos en el sector del frente del local escolar para que el agua no se estanque y siga su curso. Sin embargo, la lluvia de la semana pasada demostró que esa obra no es suficiente.
Marcial cree necesario que la escuela tenga jornada completa para que los chicos puedan fortalecer su aprendizaje, situación que fue planteada en el Ministerio de Educación. LA GACETA consultó por este motivo a la ministra Silvia Rojkés de Temkin. "Estos tipos de movimientos o traspasos (de media jornada a jornada completa) suceden todo el tiempo. Es algo que se debe tratar dentro del Ministerio y no en LA GACETA", comentó la funcionaria.
Aunque los pedidos pasan de oficina en oficina, las necesidades están claras: en la escuela de Colonia María Elena esperan la nivelación del suelo, jornada completa y cordón cuneta para que todos puedan llegar bien al centro educativo, el corazón de un pueblo olvidado por todos.

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