Cuando la justicia es lenta

El domingo 22 de noviembre de 2009, un doble crimen en la zona del Puerto sacudió a Mar del Plata. Diez meses después, lo ocurrido ese día todavía es un enigma y la investigación no avanza.
Crecencio Galano, “Enzo” para los conocidos, se encontraba en una silla de ruedas con graves problemas de salud. Su madre se llamaba Irene Marta De Rosa y tenía 75 años. Recibieron más de 10 puñaladas cada uno dentro de su hogar de la avenida Martínez de Hoz, frente a la “Casa de Italia”. Fueron encontrados a la noche por Pascual Galano, padre y esposo de las víctimas, respectivamente.

En una charla con Noticias & Protagonistas, Roberto Manfredi nos habla de la falta de respuestas por parte de la Justicia, por el crimen de su suegra y de su cuñado.

Noticias & Protagonistas: ¿Usted sospecha que la investigación sobre la muerte de parte de su familia estaría ‘cajoneada’ en los tribunales?

Roberto Manfredi: Así es. Hace más de diez meses, en Edison 126 los apuñalaron a ambos. Se abrió una causa, pero luego de la desgracia personal sufrida por el fiscal Marcos Pagella (N. de la R.: su esposa, Carolina Fangio, murió de cáncer en junio de este año) quedó parada, con un fiscal interino que no investiga. Parece que un crimen de semejante magnitud no causó más que grandes titulares en los medios de todo el país durante una semana y después nada más. Nunca más recibimos respuestas, hay gente nombrada en la causa a la que nunca se llamó, y recién en 10 días la fiscalía tomaría alguna declaración.

N&P: Esta semana hubo movilizaciones a causa de la inseguridad que vivimos en la ciudad, y la pregunta es siempre la misma, ¿cuándo van a parar con los asesinatos? La sensación es que estamos solos ante los criminales que siguen sueltos riéndose de nosotros.

RM: Esa es la sensación que uno tiene: que ellos caminan por la calle y nadie investiga ni sabe nada. Al día de hoy la causa tiene dos cuerpos, pero no hay nada importante en ninguno. Están las fotos sacadas en su momento, una declaración de mi señora, que ahora está con tratamiento psiquiátrico, y nada más.

N&P: ¿Usted qué cree, que se trató de un asalto, de una venganza hacia alguien de la familia?

RM: Ni lo uno ni lo otro. Se orientó la investigación en un principio hacia un crimen pasional, quizás hacia una doble vida de mi suegro. Se apuntó a su cabeza y después resultó que no era eso. Y se encontraron en el mes de julio con que la hipótesis A se les había caído y que no tenían una hipótesis B. Hay una filmación de la “Casa de Italia” donde se reconocen a algunas personas pero no las caras; se supone quién es, pero aparentemente no sería suficiente para llamarlas.

N&P: ¿No toman el video cómo prueba?

RM: Está secuestrado. No se reconoce la cara porque está con anteojos, hacía 23 grados, pero esta persona iba con un tapado largo, todo muy sospechoso. Se reconoce físicamente, se aportan datos, pero no alcanza.

N&P: ¿A criterio de quién?

RM: Supongo que de la secretaria del fiscal, porque el Dr. Pagella está de licencia, y el interino tiene sus causas…

N&P: ¿Ustedes plantearon que alguien de la Fiscalía General tome la causa? Porque corren el riesgo de que prescriba y vaya a archivo.

RM: No. A nosotros nos dicen que se investiga, que la causa va de la Fiscalía a la Brigada de Investigaciones. Nosotros, en principio, les creímos y les quisimos dar tiempo. No se nos ocurrió lo de la Fiscalía General. Pero en una charla que tuvimos con el fiscal a cargo, el Dr. Vicente, nos informó que recién en 10 días puede tomar una testimonial. Diez días más es demasiado, es como un “a ver qué hacemos y cómo vamos a seguir”. Esa no es la forma.

N&P: Por favor, recuérdenos quiénes eran las víctimas.

RM: Uno de los asesinados es Enzo Galano, mi cuñado, que era inválido, no podía caminar y estaba con tratamiento psicoterapéutico: a él le dieron 17 puñaladas. Mi suegra se llamaba Irene de Rosa, tenía 75 años y estaba también en cama.

N&P: ¿Robaron algo?

RM: No; simularon un robo, vaciaron los cajones en el piso y los tiraron en la cama; al revés de lo que hace un ladrón. Hicieron desorden pero se olvidaron las alhajas, la cartera que estaba allí con 2.000 pesos: fue un robo pero sin robo…

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