Cuando falta política, planificación y capacidad para frenar la inseguridad, aparecen las “sensaciones” y la culpa es de los medios

Como un cliché que funciona apegado a cualquier funcionario del área de seguridad tanto a nivel nacional como provincial, la inclusión de la palabra “sensación” y un disparo hacia los medios que reproducen las noticias, son elementos indivisibles de cualquier Secretario de Seguridad que quiera encarar una gestión y bloquearse de la realidad y cualquier crítica al respecto. (Por Rubén Lasagno)
El ex Jefe de Policía de Santa Cruz, Crio General Alejandro Martín, asumió en el reeditado cargo de Secretario de Seguridad, un puesto político por debajo del gobernador y por encima del Jefe de Policía, que le otorga la delicada función de articular políticas públicas en materia de seguridad, hablar con la prensa para dar explicaciones a la sociedad y promover y avalar aquellos procedimientos tendientes a desarticular organizaciones delictivas o, lo más importante, actualizarse en la guerra contra el narcotráfico. Pero Martín empezó con el pie izquierdo.

En la conferencia de prensa que hizo el funcionario, junto con el Gobernador Peralta, ambos, desempolvaron dos viejos cliché que ya están, además de desactualizados y trillados por la forma repetitiva en que lo han utilizado hasta el hartazgo para justificar inacción policial, la falta de políticas en materia de seguridad, una deficiente justicia y la carencia de políticas preventivas, absolutamente devaluados como conceptos en sí mismos: la “sensación de inseguridad” y la “exageración en que incurren los medios”.

El término “sensación”, es utilizado en forma recurrente por los funcionarios del área de seguridad (en todos lados) para negar la realidad cotidiana, el aumento del delito, el aumento de la violencia del delito y la mutación del mismo a formas más sofisticadas, ocurrentes o novedosas, que tratan de ir un paso delante de las autoridades que pretenden, infructuosamente, darle solución. En este sentido, el incremento de la criminalidad es mucho más fácil explicarla y justificarla solo como una sensación aparente, que se traduce en la imaginación de la gente, solo captada y/o elaborada por nuestros sentidos, bajo los efectos de una noticia o de varias noticias o la reiteración de estas noticias, que crea en el ciudadano un concepto falso de lo que está ocurriendo.

Para que esto sea “más creíble”, no basta con dejar que la “sensación” esté solamente en la percepción personal de cada ciudadano, sino que se necesita un efecto motivador que traduzca ese fenómeno en un hecho masivo y ahí es cuando los funcionarios, para cerrar argumentativamente su excusa, recurren al segundo latiguillo: los medios. De esta forma, no dudan en decir que la reiteración que hacen los medios de las noticias, sobre la existencia de delitos en la ciudad o la provincia, motoriza la imaginación popular y promueve un estado de creencia que no es tal; lo cual. hablando en lenguaje llano “ el estado de inseguridad es una película que se hace la gente”.

Pero hay dos elementos que el voluntarismo político no pueden ocultar: la realidad y las consecuencias. La realidad, cabalga en forma inversamente proporcional al discurso oficial y las consecuencias son ineludibles, con el andar el tiempo. Los errores que comenten las administraciones en materia de seguridad, se traducen en flagrantes contradicciones entre el discurso y los hechos cotidianos. El consejo más sano es que, en vez de cargar con clichés que producen alto rechazo, las autoridades se dediquen a estudiar las causales del delito para aplicar recetas concretas y no parches efímeros que no solucionan la vida de la gente.

Como si esto fuera poco, en la misma conferencia, el Gobernador reconoció expresamente que aumentó el delito, pero acto seguido, cargó contra los medios que difunden las noticias. Tal vez el concepto oficial sea que no hablar de ello, contribuye a desalentar a los delincuentes, pero todos los que analizamos ciertamente estos procesos, hemos aprendido que la única forma de revertir la delincuencia y achicar los márgenes de la inseguridad en la provincia (y en cualquier otro lado), es trabajando con gente capacitada, que piense en términos de políticas integrales y a largo plazo, aplicando la ley, construyendo equipos profesionalizados y compatibilizando tecnología con voluntad de trabajo, esfuerzo y dedicación para mitigar el dolor y la desesperanza que impone la inseguridad como hecho concreto y que padece la sociedad. (Agencia OPI Santa Cruz)

Comentá la nota