La luz de la cuadra salió de su billetera

La luz de la cuadra salió de su billetera
Después de seis meses a oscuras, un vecino pagó arreglos de alumbrado público en Residencial América.
Una grúa amarilla trabaja en medio de la calle Nuevo Mundo al 1000, en barrio Residencial América. Los vecinos se preguntan por qué está ahí y dudan. “¿Será de Alumbrado Público?”. Es que hace tiempo esperan en el barrio que alguien se digne a cambiar algún foco de todos los que no funcionan.

“No señora, nosotros no tenemos nada que ver con la Municipalidad”, responde uno de los operarios, mientras un electricista, al rayo del sol y a cuatro metros del piso, lidia con una luminaria de la calle. No son municipales, pero están cumpliendo con un servicio público. Un vecino, cansado de esperar para tener luz frente a su casa puso de su bolsillo las grúas y los insumos para estar “con todas las luces” de nuevo.

Diego, uno de responsables de la empresa Grúas Martín y vecino del barrio, es quien está detrás de la movida. Él puso la plata, la grúa y el electricista para cambiar focos que tiene que reponer la Dirección de Alumbrado Público de la Muni, y el resto de los vecinos celebra la decisión.

“Qué querés qué haga, hace seis meses que estoy esperando que desde la Municipalidad alguien venga a cambiar el foco quemado que está frente a mi casa y me cansé”, dice el vecino.

Miguel, el electricista que contrató Diego, tuvo que cambiar todo el equipo de iluminación “porque estaba todo viejo y sulfatado”. Sólo en insumos, el vecino gastó mil pesos, y si hubiera tenido que pagar la grúa tendría que haber puesto mil más.

“Este vecino se ha pasado porque es un embole vivir en una boca de lobo. Para cambiar esa misma lámpara, una vez una cuadrilla me pidió 500 pesos”, denunció Gladys, una de las vecinas que miraba el trabajo.

“Si desde el Estado no dan soluciones, la sociedad busca una salida para los problemas que tiene, pero seguro que es abismal la diferencia de costos que tiene la Municipalidad hacer este trabajo con respecto a un particular”, explicó Miguel.

Desde el Centro Vecinal del barrio indicaron que desde 2008 están renegando con la iluminación. Para Irene Tello, la presidenta, el problema no es la gestión del intendente Ramón Mestre, sino los empleados municipales. “Ya no sé a quién presentarle notas por este problema, y eso que yo soy del radicalismo. Creo que el problema es la gente que no quiere trabajar”, indicó la mujer.

Se hizo la luz. Diego pagó el arreglo de tres luminarias: una que está frente a su casa y dos de la cuadra donde vive su madre.

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A la Muni no le gustó la idea

Oscar Herrera, director de Alumbrado Público de la Muni, indicó que el caso de Residencial América es aislado y que no corresponde que los vecinos lleven a cabo esas tareas.

Pese a eso, el funcionario reconoció que la reparación de luminarias rotas en la ciudad está bastante atrasada y que las últimas tormentas intensificaron el problema.

“Ningún vecino está obligado a hacer esto, pero tampoco se lo puede prohibir. Es algo que no corresponde que hagan”, destacó Herrera.

Por el estado de Residencial América, el director se comprometió en analizar el caso y en buscar soluciones, pero remarcó: “Siempre estamos con atrasos porque hay muchísimas bajas en el alumbrado y una gran cantidad de pedidos pendientes que con los problemas climáticos aumentan permanentemente”.

Además, Herrera informó que son 13 las cuadrillas de alumbrado que están operando en la ciudad reparando problemas de luminarias.

Respecto a la denuncia de vecinos por el pago de un monto a la cuadrillas para que efectúen las tareas, el funcionario indicó que “en todos los barrios existe ese tipo de quejas, pero que nunca se hacen las denuncias formales.

“Para luchar contras estas colaboraciones necesitamos el compromiso de los vecinos porque hay muchas cuadrillas. Esto implica que realicen la denuncia formal en la Dirección de Alumbrado aportando el número de móvil que los atendió”, explicó Herrera.

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