Hay esquinas donde lo extraño es que un motociclista frene cuando lo tiene que hacer. Sólo se demora 90 segundos para que vuelva el verde y hay conductores que parecen temerarios al volante.
10.40, intersección de Don Bosco y José Rondeau. Mientras el fotógrafo prepara la cámara cruzan cuatro motos en rojo en un lapso de siete segundos. En una de ellas van dos mujeres con un bebé en brazos. Durante cinco minutos circularon seis motos que llevaban niños sin casco.
11.01, en Provincias Unidas y General Artigas durante dos minutos pasaron por esa esquina 51 vehículos de toda clase. Tres autos y cuatro motos cruzaron con el rojo del semáforo.
11.16, avenida De las Américas y El Paracao. El fotógrafo casi no alcanza a prepararse. El semáforo está en verde y 12 segundos después se pone en rojo: un auto y dos motos que circulan por la avenida cruzan todos juntos como si nada. Además no hay excusas: el semáforo dio luz roja varios metros antes de que los vehículos llegasen a la esquina. Ninguno, ni siquiera, observó si por calle El Paracao estaban por cruzar los habilitados por la luz verde.
11.37, en la intersección de Casiano Calderón y Selva de Montiel. Las motos circulan con tres personas, los cascos garantizan la seguridad del codo o van enganchados al manubrio. Hay muy pocas patentadas. En esta esquina lo raro es encontrar una moto que se detenga con el rojo del semáforo. Agrava la situación que aquellos que viajan de a tres, llevan niños sin cascos y sin ninguna protección. De 14 motos que cruzaron en la intersección, durante 6 minutos, sólo tres pararon en la esquina con el semáforo en rojo.
Mario Acosta, jefe de departamento de la Dirección de Tránsito Urbano de la Municipalidad de Paraná, dijo a UNO: “Las esquinas más complicadas son las que están en la periferia, donde por lo general no se hacen los controles. En las zonas del centro la gente se atiene a no cruzar en rojo. Se hacen operativos y a las dos o tres horas parece tierra de nadie”.
Al recorrer la ciudad se pudo observar que algunos conductores, cuando se acercan a la esquina, disminuyen un poco la velocidad. Luego observan, en movimiento, si cruza algún vehículo y con el rojo del semáforo cruzan la esquina. “La mayoría de las motos no esperan la luz verde. No tienen pudor. Parece que para los motociclistas el semáforo no existe, te diría en un 70%”, dijo Acosta.
Por momentos parece naturalizada la infracción. Ninguno de los otros conductores, lo que esperaban para cruzar, tocaron bocina o dijeron algo al respecto. Cruzar en rojo pone en riesgo la vida: la de los conductores que no respetan el semáforo, la de quienes los acompañan, la de los que sí esperan el verde para cruzar y las de los peatones. Puede ser ilógico repetirlo, pero aún es un problema que parece no entenderse.
Esquinas y conductores peligrosos
Un ciclo semafórico se mide desde que da luz verde a una mano hasta que da toda la vuelta por la intersección y vuelve a ponerse en verde el primer semáforo. En la capital de la provincia el ciclo que más demora es el de la intersección de avenidas Zanni y Almafuerte: son sólo 120 segundos. El resto, en su mayoría, demoran un minuto y medio. Una luz amarilla tiene una demora de tres segundos.
Héctor Bergara, subsecretario de Tránsito y Transporte de la Municipalidad de Paraná, dijo a UNO: “Cuanto más afuera de la ciudad te vas, hay más riesgos de incumplir un semáforo. Es una cuestión psicológica de los conductores. Eso se corrige con control. Entre otras cosas, sirven mucho las cámaras de seguridad. Hoy eso está en carpeta y esperamos que la podamos implementar en lo inmediato”.
La Municipalidad de Paraná cuenta con una Central de Control. Realiza un trabajo técnico permanente sobre todos los semáforos que hay en la ciudad y en ella trabajan 16 personas. La central funciona las 24 horas del día, toda la semana completa. Son los encargados de controlar que los semáforos de la ciudad estén coordinados y funcionen correctamente. En la central, en forma inmediata, conocen si se quema una lámpara, si un semáforo está a destiempo, si hay un cable en cortocircuito o si hubo alguna variación en la velocidad de un ciclo.
Raul Cavillolis, director de la Central de Control, dijo a UNO: “Las intersecciones más semaforizadas son las que mayores colisiones tienen. El semáforo no termina siendo sólo un instrumento de organización, es también de seguridad. Estos accidentes tienen que ver con una conducta de quien maneja”.
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