Trabajan silenciosamente golpeando puertas en toda la ciudad en busca de colaboraciones para las personas necesitadas.
Alberto Mamaní, Gabriel Maldonado, Ana de Maldonado, Julio Rodríguez y Mariela Alejandra Sández son algunos de los que se sumaron a esta colecta permanente, aunque son muchos más los colaboradores que todos los meses contribuyen con cajas de leche en polvo, o en sachet, y que permitieron satisfacer las ganas de ayudar a lo largo de estos dos años a cientos de personas, no solo de esta ciudad, sino también de poblaciones vecinas y de otros departamentos. Sin embargo, y con algo de pesar, están convencidos que ‘podríamos ser muchos más’. Quizás, ese es el próximo desafío.
Por mes, logran reunir un promedio de 200 litros de leche, los que son distribuidos entre personas, en su mayoría niños, de bajos recursos.
Recientemente iniciaron contactos con instituciones educativas para sumar el apoyo de los chicos. La primera experiencia fue la escuela nocturna del barrio Mishqui Mayu, donde consiguieron 65 litros, y luego lo replicaron en el Instituto Rivadavia, donde la respuesta fue tan favorable, que recolectaron 140 litros.
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