Crucero del Norte y Central, suspendido por mal tiempo y será reprogramado

Crucero del Norte y Central, suspendido por mal tiempo y será reprogramado
La excursión canalla a Posadas no fue la mejor. Después del despiste de uno de los vuelos chárter que trasladó a parte de la delegación, el equipo no pudo jugar por la lluvia caída.
Definitivamente, la excursión de Rosario Central a Posadas no fue la mejor. Después del despiste que sufrió uno de los vuelos chárter que trasladó a una parte de la delegación (hoy ya se cuenta como una simple anécdota), el equipo no pudo jugar el partido ante Crucero del Norte porque fue suspendido por el anegamiento del campo de juego y ahora habrá que esperar la resolución del comité ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) para ver cuándo se reprograma. La resolución apareció pasadas las 12, luego de que el árbitro Carlos Maglio recibiera la orden desde Buenos Aires de volver a Capital Federal porque el encuentro no se iba a disputar tampoco hoy, como se pensó en un primer momento. Por eso la delegación canalla volvió ayer mismo desde Posadas (por la tarde emprendió el regreso en un coche cama de la empresa Crucero del Norte), para así diagramar lo que será la semana de trabajo de cara al choque del próximo lunes ante Ferro en el Gigante de Arroyito.

La lluvia fue la principal protagonista de la jornada. La tremenda cantidad de agua caída hizo que el partido no pudiera jugarse. Ese fue el paso que se resolvió en primera instancia, prácticamente sin contrapuntos entre ambas instituciones. Es que el anegamineto del campo de juego era muy importante. A Maglio le llevó sólo un par de segundos suspender provisoriamente el encuentro. Después de eso, sí hubo una larga historia, con marchas y contramarchas.

El temporal comenzó entrada la madrugada (alrededor de las 5.30) y la lluvia no dio tregua hasta el mediodía, hasta el mismo momento en que los protagonistas dejaron el estadio. El sector más castigado del terreno de juego era el lateral donde se encuentran los bancos de suplentes. El agua no sólo cubría toda la línea, sino que la misma rápidamente comenzó a ganar terreno hacia adentro del rectángulo de juego.

A las 9.40 Maglio llegó al estadio y 30 minutos más tarde se asomó al campo de juego. Pero ni lo caminó. Tampoco intentó picar o hacer correr la pelota para ver su deslizamiento.

Cuando vio las condiciones en la que estaba uno de los laterales volvió sobre su marcha y le comunicó a ambos cuerpos técnicos que el encuentro se suspendía. A esa altura Miguel Angel Russo y su par de Crucero del Norte, Pedro Dechat, ya habían estado hablando largo y tendido, y entre ambos avizoraban ese final.

Después hubo mil llamados telefónicos. Por reglamento, cuando un partido es suspendido por mal tiempo se debe tratar de jugar dentro de las 48 horas. Esa fue la opción más fuerte que se manejó de entrada. Matías Beares, uno de los árbitros asistentes estuvo en contacto permanente con Russo y el presidente Speciale, a los que les dijo que la orden que en ese momento llegaba desde Buenos Aires era que el partido debía reprogramarse para hoy (a las 15 o 15.30), y si el mal tiempo persistía debía intentarse jugar mañana.

La dirigencia de Central se basaba en el pronóstico del tiempo, que hablaba de un temporal que se iba a extender por un par de días más, por eso lo que quería era que el partido fuera suspendido definitivamente. Si hubiera surgido alguna certeza, no tenía problemas en jugarlo hoy. "A nosotros nos hubiera resuelto un problema venir mañana (por hoy), jugar y listo, pero nadie puede garantizar nada", comentó Speciale cuando todavía no se sabía qué iba a pasar.

Hubo comunicación con varios directivos de la AFA, hasta que apareció en acción Hugo Cotz, gerente general de la casa madre del fútbol argentino. Dialogó primero con Speciale y le pidió que le pasara con Maglio. Allí se tomaron 15 minutos para evaluar el cuadro de situación y tomar una resolución al respecto. El árbitro siempre se mostró esquivo a ser el que tuviera que tomar la decisión (ver aparte). Pasado ese tiempo llegó nuevamente el llamado de Cotz y la orden hacia Maglio y sus colaboradores fue que se volvieran porque el encuentro quedaba suspendido de manera definitiva.

Así, con el plantel de Central ya arriba del micro (el de Crucero del Norte ya había dejado el estadio), el árbitro le comunicó tanto al presidente Speciale como al técnico Russo la decisión tomada. El agua pudo más.

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