La pelea en el interior del kirchnerismo por el control de las importaciones habría estallado en el corazón de la Casa Rosada el jueves, cuando los dos principales contendientes de la disputa, Guillermo Moreno y Ricardo Echegaray, habrían llegado “casi hasta las trompadas” cerca del despacho de la Presidenta.
De acuerdo con el relato de fuentes allegadas, los funcionarios se cruzaron cuando el titular de la AFIP fue a entregarle a Cristina Kirchner la resolución por la que estableció el modelo de convenio de adhesión al régimen de ventanilla única, que deberán firmar y cumplir los organismos gubernamentales que adhieran al sistema. Tras el visto bueno de la presidenta, el secretario de Comercio Interior habría increpado a Echegaray, lo que habría desatado una fuerte discusión que estuvo cerca de terminar en pelea.
El triunfo del recaudador ya estaba saldado políticamente, y una muestra habría sido la publicación de ayer en el Boletín Oficial de la resolución general 3.256, que ratifica que a partir de la semana próxima el trámite deberá realizarse mediante la declaración jurada anticipada de importación desarrollada por la AFIP. Moreno quería un mecanismo paralelo controlado exclusivamente por su secretaría que, según informaron diversos empresarios, requería una mayor cantidad de datos “que en algunos casos resultaban contradictorios”. Entre otros aspectos, los hombres de negocios señalaron que solicitaba enviar a la casilla de correo notadepedido@mecon.gob.ar la fecha de embarque y arribo al puerto cuando todavía la empresa no sabe si estará autorizada a comprar en el exterior.
El respaldo a Echegaray también quedó claro ayer cuando Amado Boudou salió a defender el régimen ideado por la AFIP. El vicepresidente aseguró que las compañías no tendrán que enviarle un e-mail a Moreno para que autorice la importación. Además, Boudou dijo que el nuevo mecanismo para la compra de productos desde el exterior permitirá “trasparentar su tramitación”.
Sin embargo, ésta sería sólo una batalla y Moreno dará pelea para seguir definiendo la entrada y salida de mercaderías. De hecho, el secretario estaba en la Rosada porque se reunió allí con directivos de los fabricantes de productos electrónicos en Tierra del Fuego, Newsan y BGH. Las compañías informaron que durante el encuentro se presentaron “potenciales proyectos de inversión que generarían nuevas exportaciones o sustitución de importaciones por un valor combinado de más de US$ 1.000 millones anuales”. Ninguna de las dos explicó en qué consistían y se limitaron a afirmar que “no están vinculados con nuestra actividad”.
Más efectos de las trabas a los importados
El debut del supersecretario Guillermo Moreno en el control del comercio exterior sigue generando polémica: la plata de la automotriz Fiat en Córdoba volvió a sufrir en los últimos días interrupciones momentáneas en la producción, atribuidas por el Sindicato de Mecánicos (Smata) a la falta de licencias de uso de piezas, componentes y accesorios importados.
El gremio informó que la planta de Fiat en la localidad de Ferreyra, que fabrica la marca Iveco, no recibió a tiempo la autorización oficial para usar las piezas importadas, pese a que de hecho y en forma insólita ya se encontraban en el depósito de la empresa en esa provincia.
Las interrupciones se produjeron el miércoles pasado, el mismo día en que por la noche arribaron a la Aduana de Córdoba licencias firmadas por la flamante secretaria de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri. Leonardo Almada, vocero de Smata Córdoba, informó en declaraciones aparecidas en La Voz del Interior, que las licencias fueron firmadas el pasado 14 de enero. “Es decir, que en el solo paso de cursar la autorización de Buenos Aires a Córdoba existe una demora de diez días”, explicó el diario. Según supo PERFIL, la producción ayer se había normalizado.
La falta de coordinación en la secretaría que controla políticamente Moreno es especialmente dañina para la industria automotriz, acostumbrada a trabajar con mínimos inventarios para reducir los costos financieros de tener inmovilizado el capital, explicaron fuentes del sector.
Esta es la segunda vez que la Fiat, dirigida por Cristiano Ratazzi, debe interrumpir su producción desde que Moreno es el encargado del comercio exterior. La anterior incluyó la suspensión de trabajadores, el 10 de enero pasado, y provocó una dura reacción del Gobierno, que caratuló de “incomprensible y mezquina” la actitud de la empresa, que de inmediato retomó las actividades.





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