Corea del Sur llamó ayer a Corea del Norte a poner fin a sus provocaciones , mientras Pyongyang amenazaba a Seúl con “el más severo de los castigos” por los masivos ejercicios militares conjuntos con Estados Unidos que se inician hoy.
“Es hora de que Pyongyang se enfrente a la realidad, haga un cambio valeroso y tome una decisión drástica”, señaló el presidente surcoreano, Lee Myung-Bak.
Las dos Coreas “deben sobreponerse al actual estado de división y avanzar hacia el objetivo de una reunificación pacífica”, agregó, durante un discurso en conmemoración de los 65 años de la liberación de la península del régimen colonial japonés. Lee advirtió que Seúl no toleraría provocaciones militares de su vecino.
En tanto, Pyongyang advirtió que el ejército y el pueblo del Norte infligirían “el más severo castigo” a Seúl por las maniobras militares conjuntas “como ya lo había resuelto y anunciado en el país y el exterior”, dijo a la prensa oficial un portavoz del ejército norcoreano.
La relaciones entre los dos países son tensas desde el hundimiento en marzo de un buque de guerra surcoreano, que dejó 46 muertos. Seúl y Washington responsabilizaron al régimen comunista de Pyongyang del ataque, que habría sido con torpedos, según una investigación internacional. Norcorea negó las acusaciones y rompió sus relaciones con Seúl.
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