Cruce de acusaciones por el asesinato del dirigente sindical

Cruce de acusaciones por el asesinato del dirigente sindical
Las organizaciones portuarias siguen enfrentadas y atribuyen distintos móviles al crimen
MAR DEL PLATA.- La dirigencia local del Sindicato Obreros Marítimos Unidos (Somu) deslindó ayer cualquier responsabilidad sobre el crimen de Jorge Andrade, tesorero del Sindicato de Marítimos Pesqueros (Simape), que fue baleado a quemarropa en una farmacia, en un trágico episodio registrado en medio de una fuerte disputa entre ambos gremios portuarios.

Andrade cayó asesinado en la farmacia que atiende su hija, sin que los atacantes le robaran la suma en efectivo -más de 15.000 pesos- que poco antes había retirado de un banco del puerto.

"Es un hecho de inseguridad y nuestro gremio no tiene nada que ver", dijo ayer Néstor María, titular local del Somu que la semana pasada había sido atacado con una feroz paliza por cuatro o cinco hombres, entre los cuales identificó a referentes del Simape, entre ellos al propio Andrade.

Aunque muy cautos en sus expresiones, compañeros y allegados al dirigente fallecido, cuyos restos fueron sepultados ayer, dijeron que el disparo sonó a venganza y que quien gatilló el arma no sería un simple asaltante, sino alguien contratado para asesinarlo en el marco de una interna gremial.

El Simape, que tiene como líder a Juan Domingo Novero, y el Somu, conducido por Omar Suárez, representan por igual a trabajadores marítimos y reavivaron diferencias a raíz de convenios laborales con cámaras empresarias de la pesca.

La investigación apenas tiene los primeros avances. Ya se rescató la bala, que "es común y calibre 22", dijo a LA NACION un responsable de la pesquisa.

Se conocieron datos para identificar la motocicleta en la que se desplazaba el autor del homicidio, que conducía el vehículo. El fiscal Rodolfo Moure espera para hoy un identikit, ya que el asesino actuó a cara descubierta y delante de tres testigos, entre ellos la hija de Andrade y su yerno, que lo había acompañado a retirar dinero de dos bancos.

"Quedate quieto, viejito", escuchó Andrade cuando lo sorprendieron por la espalda. Le apoyaron el arma en la nuca, pero le gatillaron casi a la altura del abdomen. Aunque una fuente de la investigación se inclinaba por la hipótesis de una salidera bancaria, frustrada por la resistencia de la víctima, se mantiene abierta la posibilidad de un crimen por encargo. Lo confirma la participación en la pesquisa de personal policial y de Prefectura Naval Argentina, fuerza que recibió la denuncia de María cuando fue agredido el pasado jueves.

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