En Campo Grande se construyó un frigorífico con fondos nacionales para pequeños y medianos productores. Denuncian que la planta fue parcialmente alquilada a una firma de CAFI.
Ya en la reunión en Agricultura, acordada durante el almuerzo, el titular de Federación expuso al ministro, entre otros temas, lo visión crítica de los productores primarios regionales sobre lo que consideraron el "fracaso" del proyecto de Frigorífico de Campo Grande.
Sorpresa
La perspectiva sorprendió a Domínguez, pues el proyecto, financiado con alrededor de 5 millones de pesos aportados por el Ministerio de Planificación Federal, era considerado por Nación como uno de los hitos de su intervención en el sector frutícola. Algunas señales de que algo no andaba bien ya se habían insinuado cuando, en la inauguración del pasado mes de diciembre, de la que participaron el ministro Julio De Vido y el propio Domínguez, no hubo productores, salvo, por supuesto, los integrantes de la cooperativa que tiene el comodato de la nueva planta. Ni siquiera estuvieron presentes las "fuerzas vivas" de la localidad, lo que provocó cierto desconcierto entre los funcionarios nacionales.
Doble beneficio
Como es conocido por su repetición año a año, el principal conflicto al interior del circuito frutícola es por los precios recibidos por la producción primaria. Estos precios son el resultado del sistema de comercialización en general, pero en particular de la entrega de un producto perecedero a las empacadoras-comercializadoras durante un plazo muy acotado, el de la cosecha. La posesión de activos estratégicos, como el empaque y el frío, otorga a estas firmas capacidad para influir sobre el precio primario. Es este marco, la idea de que los chacareros posean frío propio representa un doble beneficio económico para los productores. Por un lado, para quienes participan de la cooperativa del frigorífico se abre la posibilidad de vender la fruta a lo largo del año y, así, recibir mejores precios. Para el conjunto de los productores, en tanto, significa una reducción de la oferta primaria global a las empresas en el momento de la cosecha.
Alquiler
Mendoza dijo a La Mañana de Neuquén que el frigorífico de Campo Grande no cumple con su cometido porque alquiló dos de sus cuatro cámaras a uno de los socios de CAFI, la cámara que agrupa a las firmas integradas, lo que significa haber desvirtuado su función original. Hugo Abojer, presidente de la cooperativa que gestiona la planta, señaló a este diario que "no es así", y que la firma en cuestión, Arno, sólo "prestó algunos bins y personal", amén de "guardar algunas ciruelas". Ariel Rivero, el intendente de Campo Grande, el municipio que se quedó con la propiedad de la planta y la entregó en comodato a la cooperativa por 20 años, habría recriminado duramente a Mendoza haber "puesto en riesgo el financiamiento" de la construcción de otras cuatro cámaras que se sumarían a las 4 ya existentes.
Cambiando de plan
El economista Salvador Durán, entre cuyos antecedentes se cuenta haber sido presidente de Federación y haber participado de los primeros pasos del proyecto del Frigorífico como asesor del intendente Rivero, a lo que suma ser uno de los 16 socios de la cooperativa, detalló a este diario el desvío del plan original. "Inicialmente, relató, el proyecto se lo presentamos al Ministerio de Desarrollo Social de Nación con la idea de que participen todos. Estaba destinado a un perfil de pequeños y medianos productores, pero con la idea de integrar también a los trabajadores. De los primeros encuentros participaron los tres sindicatos del sector, el INTA, el Municipio y la Cámara de Productores local", recuerda.
La idea original era que Desarrollo Social financie las máquinas de frío y el Ministerio de Planificación Federal la obra civil, pero finalmente, por esas cuestiones de la velocidad de la gestión política, todo el financiamiento vino de Planificación y la propiedad del frigorífico no quedó para los productores, sino para el municipio. La licitación se hizo en el segundo semestre de 2008 y la planta se construyó en un plazo relativamente breve. Pero cuando llegó el momento de comenzar a trabajar, los 16 productores de la cooperativa, inicialmente 18, pero dos renunciaron, se encontraron con cuatro problemas. Les faltaban bins, no tenían autoelevador, no contaban con "drencher" (la máquina que lava la fruta antes del ingreso a las cámaras) y faltaba capital de trabajo. Ello significaba que para poner la fruta en frío necesitaban poner dinero. Al parecer, después de haber llegado a ese punto sin aportar un sólo peso, la decisión era difícil. La razón, según señalaron algunos de los socios consultados, sería que tener la planta en comodato no es lo mismo que tenerla en propiedad. El comodato a 20 años generaría "inseguridad" para aportar recursos.
Asesoramiento empresario
En consecuencia, no sólo sucedió que muchos socios no quisieron aportar dinero propio, sino que tampoco pusieron fruta en frío. De los 16 socios solo estarían usando el frigorífico 4. Abojer, lo negó y dijo que no eran sólo 4, sino 8. Lo concreto fue que se hizo necesario salir a buscar know how, recursos y mano de obra externa, lo que se tradujo en el ingreso de la firma Arno, asociada a CAFI, la que estaría utilizando dos de las 4 cámaras del frigorífico. Abojer también negó esta situación y dijo que "a Arno sólo le alquilamos bines y nos asesora sobre cómo manejarnos con el frío". El titular de la cooperativa también dijo que actualmente pagan 1.100 dólares por mes para el alquiler de un autoelevador y abonan entre 14 y 15 mil pesos mensuales de energía eléctrica. Pero a pesar de las quejas del presidente de la cooperativa contra la dirigencia de Federación, que a su juicio "fue a hablar pavadas a Buenos Aires", el planteo de Mendoza a Domínguez tuvo efectos inesperados. Luego de que Planificación invierta alrededor de 5 millones de pesos en construir la planta, el Ministerio de Agricultura enviará la próxima semana 250 mil pesos a la cooperativa. Cómo mínimo, ya no será necesario alquilar el autoelevador.




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