Afirman que la medida puede ser un incentivo para que las mujeres no vuelvan a trabajar
El gobierno conservador quiere ofrecer un subsidio de hasta 150 euros al mes a los progenitores que renuncian a pedir un lugar en las guarderías públicas y elijan cuidar a sus hijos en casa hasta los tres años. La medida busca asegurar los votos de las familias, pero cuando faltan semanas para su aprobación, no para de generar polémicas.
En 2009, los partidos que forman parte del gobierno -los demócratas cristianos (CDU), los socialcristianos bávaros (CSU) y los liberales (FDP)- se pusieron de acuerdo en la introducción de una ayuda económica para las mujeres (o también los hombres, aunque es menos común) que eligen criar a sus hijos en su casa. La suma de dinero mensual iría de los 100 a los 150 euros.
El subsidio se denomina Betreuungsgeld , que significa dinero para el cuidado, y se sumaría al ya existente Elterngeld , es decir, dinero para los padres, que cada familia recibe a partir del nacimiento del hijo y hasta sus 18 años.
La ministra de Familia y Mujeres, Kristina Schröder, tiene un plazo de dos semanas para presentar el proyecto de ley, mientras el debate se enardece.
La oposición denuncia que la ley corre el riesgo de ser interpretada como un incentivo para que las mujeres no vuelvan a incorporarse al trabajo y que reduce sus posibilidades de carrera en el país. La realidad es que Merkel, considerada la mujer más poderosa del mundo, apenas aprobó leyes a favor del género.
Es más: en Alemania, a diferencia del resto de los países europeos, sólo el 14% de las trabajadoras vuelve a su empleo con horarios completos después de haber tenido un hijo. Además, con excepción del mundillo político donde abundan diputadas y ministras, sólo el 2% de los cargos directivos de las empresas son ocupados por mujeres. Existe un acuerdo bastante trasversal acerca de que el país necesita hacer más para permitir que sus mujeres hagan carrera.
Críticos
Unas 22.000 personas, entre las que figuran exponentes de la cultura y del espectáculo, apoyadas por los partidos políticos de los Verdes y de los Piratas y varias asociaciones de mujeres, enviaron el martes pasado una crítica carta a Schröder. "Como mujeres no nos sentimos representadas por la ministra Kristina Schröder", se lee en el texto. Además, invitan a la ministra a crear las condiciones para que mujeres y hombres tengan las mismas oportunidades en el mercado laboral.
Los medios bautizaron a la iniciativa Herdprämie , es decir, "premio del horno", y denuncian que el gobierno quiere reinstituir un modelo femenino como el promovido por el canciller Konrad Adenauer hace más de 50 años y conocido como la "triple K", por Kinder, Küche, Kirche (niños, cocina e iglesia).
Dorothee Bär, una diputada oficialista de 34 años, embarazada de su tercer hijo, defendió el proyecto: "Quien quiere criar a sus hijos en casa tiene que tener acceso a esta posibilidad. Para garantizar la libertad de elección, en la CDU nos hacemos garantes de un subsidio de 150 euros a partir de 2013 para todas las familias que críen a sus hijos en casa hasta el tercer año de vida".
En el oficialismo, los que defienden la medida destacan que cada uno puede disponer del dinero como quiere, incluso para pagar una niñera. Sin embargo, cada vez son más los miembros de la CDU que tomaron distancias o criticaron la medida.
La canciller, sin embargo, advirtió que no habrá marcha atrás. Pero si, como adelantan filtraciones de prensa, Merkel quiere insistir en temas femeninos en la campaña electoral, quizá tenga que corregir el rumbo..

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