El presidente del Eurogrupo y primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, aseguró que “jamás aceptará dos grupos dentro del euro”. En una entrevista con medios españoles y portugueses, Juncker señaló que “no quiero muros” entre los 27 miembros de la Unión Europea (UE) ni entre los 17 de la Eurozona, e instó a actuar de forma “vigorosa” para luchar contra la crisis.
“Si convencemos a los mercados de que no aceptaremos la destrucción del euro por su mera voluntad, ganaremos la batalla”, pronosticó el luxemburgués, quien con esa obviedad realzó que el proyecto del euro sigue siendo para su generación “un medio de asegurar la paz”. Y agregó, visiblemente molesto con los líderes de Alemania y Francia, que “Europa no está dirigida por la señora (Angela) Merkel y el señor (Nicolas) Sarkozy. Somos 17, no somos dos”, puntualizó a la vez que alertaba que “la casa europea está ardiendo y no todo el mundo tiene noción de ello”.
Respecto de la delicada situación italiana, explicó que el país fue “erróneamente” colocado “en el epicentro de un desafío global” y señaló que la reestructuración de su deuda es “diferente” a la de Grecia. “El ahorro privado es muy elevado, Italia es un país mucho más industrializado que Grecia y es un país rico con una economía abierta al mundo”, señaló.
Cuando se conocía la defensa del euro realizada por Juncker, en Holanda, el país que albergó el nacimiento del Tratado de Maastricht y de la moneda europea única, el líder xenófobo Geert Wilders proponía empezar a evaluar los costos y las ventajas que podría tener la salida del euro. Wilders, que apoya al gobierno del primer ministro Mark Rutte, pidió “realizar cuanto antes un estudio sobre el posible retorno al florín”. En ese marco, dijo que pedirá la realización de un referéndum “para que seamos los holandeses los que fijemos cuál debe ser nuestro futuro”. <
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