Fue con 55 votos positivos, 8 negativos y una abstención, tras siete horas de debate. Tuvo el apoyo en general del kirchnerismo, la UCR y algunos senadores del peronismo federal. Sólo el Fap presentó dictamen propio. La semana próxima comenzará el debate en Diputados.
El Senado aprobó el proyecto que transfiere a la Ciudad el servicio de subtes, el de tranvía y 33 líneas de micros que transitan por la Capital Federal.
Lo hizo con 55 votos a favor y sólo 9 en contra, durante siete horas de debate en los que abundaron críticas a la política de transporte del Gobierno, pero también a la decisión de Mauricio Macri de abandonar el convenio de traspaso de subtes.
Sin representantes en el Senado, el Pro sólo tuvo la presencia en el palco de sus diputados nacionales Federico Pinedo, Paula Bertolt, Pablo Tonelli y Cornelia Schmidt.
El proyecto tuvo el apoyo en general del kirchnerismo y sus aliados, pero también de la Ucr y de senadores del peronismo federal, quienes así ratificaron el traspaso de subterráneos en las condiciones que firmó Macri, o sea, con el 50% de los costos financiados por la Nación (360 millones de pesos).
Pero la oposición sí se unió para repudiar el traspaso compulsivo de 33 líneas de micros que sólo transitan por la Capital Federal sin financiamiento alguno, como marca el artículo 2, que sólo tuvo 42 votos en su tratamiento particular.
La misma cantidad obtuvo el artículo 3, que confirma las condiciones y plazos del convenio de los subtes. El radicalismo pidió un nuevo convenio que confirme el traspaso de micros similar al de subes, pero que contenga una “asignación equitativa” en la compensación tarifaria que la Nación aplica con los servicios públicos de pasajeros del resto de las provincias.
La única abstención la pidió el socialista Rubén Giustiniani (quien definió el proyecto como un “placebo”). Sus tres compañeros del Frente Progresista (Jaime Linares y los cordobeses Luis Juez y Norma Morandini) votaron en contra, pero todos propusieron en vano un dictamen rechazando que el tema sea tratado en el Senado. Para la UCR eso es posible porque la Nación se intrometió en el asunto firmando un convenio.
Otro voto en contra y enfático fue el de María Eugenia Estenssoro, de la Coalición Cívica, quien en su media hora de discurso (fue el tiempo asignado a los senadores porteños, tres veces más que al resto) argumentó su posición con argumentos del macrismo.
La legisladora del partido de Elisa Carrió recordó que la Ciudad de Buenos Aires recauda el 25% de los recursos coparticipables, solicitó que cualquier traspaso de servicios se haga con recursos y hasta reclamó el traspaso de la policía federal a la órbita porteña.
“Al menos de las 53 comisarías y las 1600 agentes que trabajan en la Capital”, requirió. Ensayó, para terminar, un rechazo a los subsidios al transporte.
Samuel Cabanchik, con bloque propio pero habitual aliado del kirchnerismo, avaló el trapaso de subtes pero no el de micros, para el que pidió un trato igualitario de las 33 líneas en cuestión con las 109 que atraviesan por la Ciudad pero llegan desde la provincia. "Va a valer 2 pesos uno y 4 otro", se alarmó.
El proyecto tuvo el apoyo de senadores opositores como la salteña Sonia Escudero, la chubutense Graciela Di Perna, ex ladera de Mario Das Neves; la pampeana María Higonet, quien ya juega como aliada K.
Ataques a Macri
El repudio a Mauricio Macri fue el denominador común de las intervenciones de los senadores, quienes, desde todas las provincias y fuerzas políticas, le cuestionaron la devolución de los subtes a la Nación anunciada el 28 de febrero en conferencia de prensa.
El debate giró además en los alcances del artículo 75 de la Constitución Nacional, citado por el macrismo para justificar el reclamo de los fondos de cualquier servicio que le traspase la Nación.
El radical Ernesto Sanz recordó que el inciso 2 de ese artículo establece que cada pase de servicios de Nación a las provincias requiere “un convenio” ordenador y la automática remisión de fondos. Y definió el debate parlamentario como el fracaso de este propósito.
Pero marcó diferencias al recordar que los constituyentes buscaron con ese artículo evitar “otro grosero traspaso de los servicios de salud y educación a las provincias”. En su paso por las comisiones, De Vido dijo que los micros no pueden ser incluidos en ese artículo porque no tienne activos físicos propios porque el servicio está concesionado.
“Decimos como advertencia que este o cualquier traspaso debe hacerse resguardando el contenido económico. No estamos refiriéndonos a los jueces que hay que pagarles el sueldo. Pero hay un contenido económico, que es el de los subsidios. En definitiva es de lo que se trata es proteger el elemento más débil de la ecuación, que es la provincia”, señaló.
Sanz sólo tuvo críticas para Macri, cuyas actuaciones, sostuvo, sustentan las medidas del Gobierno. “Tendríamos que tratar también otros convenios entre la Ciudad y la Nación, como el del juego, que consiste en 4000 tragamonedas en el hipódromo. Cuando tienen que invertir para la gente sí se pelean”.
El radical más crítico con Macri fue Gerardo Morales, quien en los diez minutos que tuvo no ahorró ironías. “Seguramente (el consultor Jaime) Durán Barba le dijo que convenía dejar los subtes y así lo hizo”, sugirió.
Y hasta Adolfo Rodríguez Saá, siempre en contra de las posiciones del Gobierno, apuntó al jefe de Gobierno. "Si usted firmó, usted cumple. Y si no lo hace tendrá las consecuencias de todo incumplidor y tendrá que dirimir la justicia".
Por momentos el debate giró únicamente en la distribución de recursos de la Nación a las provincias, discusión habitual cuando se trata un presupuesto, cuando los senadores suelen recordar que el Gobierno desde hace años burla la obligación constitucional de repartir en las provincias el 34% de los recursos.
En esos datos basó su intervención el radical Pablo Verani, ex gobernador radical, con un discurso similar al que dio durante el debate de la ley de leyes en diciembre.
También se recordó la desigual distribución de subsidios. “Resulta que ahora, después de nueve años, se dan cuenta que casi todo el aporte al trasporte va a la Capital Federal”, protestó Luis Naidenoff, jefe del bloque radical.
El tucumano José Cano cruzó a Cabanchik cuando defendió a rajatabla los subsidios al transporte.
El kirchnerismo comenzó con una escueta intervención del mendocino Alfredo Bermejo, presidente de la Comisión de Infraestructura, Vivienda y Transporte, quien como miembro informante del dictamen mayoritario se limitó a leer frases de Julio De Vido en su paso por las comisiones.
Filmus ratificó la “competencia” de la Ciudad con los servicios, “sino somos ciudadanos de segunda”. “Macri quiere el juego y el puerto, porque hay plata”, se lamentó.
Aníbal Fernández volvió sobre las obligaciones constitucionales y leyó una vez más el acta de traspaso de subtes. Ridiculizó a Macri al recordar que cuando fue recibido por Néstor Kirchner poco después de ganar las elecciones de 2007, "sacó un papel todo arrugado y decía autonomía. Yo dije por dios si el jefe de Gobierno se tiene que anotar eso", se sorprendió.
Pichetto, en su cierre, criticó la reforma constitucional de 1994 y fue lapidario con Macri. "Es bochornoso lo que hizo Macri. Firmó un acta, la aceptó, aumentó la tarifa y después dice que no le interesa", sostuvo. “Tiene los micros, hace cuentas y dice cuesta tanto. Pobre los que nos viene si, bah, no creo que llegue”, pronosticó.


















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