El problema de la relación comercial con Brasil no quedó sólo en el sector automotriz, sino que ese fue el disparador de la eclosión del caso, ya que desde enero el cierre de fronteras afecta de manera directa al campo; y además de varios segmentos, al del mercado de tractores.
José Luis Rossi, de RT Industrias (silos e implementos agrícolas), es a la vez el presidente de la Cámara de Empresario Proveedores del Agro de Rafaela; y Luis Reyes, socio gerente de Cosechar Comercial SRL, detallaron a LA OPINION la situación en la ciudad.
“Había un sistema vigente de licencias automáticas para la importación de máquinas y herramientas, el cual fue cancelado por el Gobierno, con una decisión repentina de no dar más licencias automáticas, desde enero”. Lo que Reyes explica es que las autorizaciones de importación que se le pedían al Gobierno, eran autorizadas en un plazo medio de 60 a 90 días, pero al caer esta posibilidad de negocio, especialmente desde Brasil, “hace cinco meses que nosotros no tenemos tractores para entregar, aunque estén vendidos desde el año pasado”, por las demoras de habilitación de licencias anteriores que no llegaron a entrar al país. Fue así que se iniciaron gestiones para destrabar esta situación, sin éxito alguno.
En el país se vendieron el año pasado cinco mil tractores, de los cuales aporta una pequeña parte la industria nacional, que también exporta algunos de los 1.500 producidos. Por lo tanto el crecimiento de esa parcela industrial es necesario, es lo que se venía promoviendo y augurando, sin embargo la manera de pasar a esa fase es incorrecta. Según Rossi, “el Gobierno necesitaba la balanza comercial de su lado; y sin medir las consecuencias tomó esta decisión” que en la ciudad afecta a ocho concesionarios pertenecientes a la CEPAR, además de otros vendedores de insumos, como por ejemplo el de jeringas y agujas para animales, e incluso implementos químicos y otro tipo de maquinaria precisa.
“Estamos de acuerdo con promover la industria nacional, pero no estamos de acuerdo con la medida arbitraria, hay que darle un tiempo de espera, ya que se hizo de manera inconsulta con los directamente afectados y no se midieron las consecuencias, porque esto ya está afectando a una masa enorme de gente”, además de no poder satisfacer la demanda del mercado, donde se incluye la maquinaria forrajera, para el tambo, develándose un cuadro crítico que no se incluyó en los últimos informes oficiales sobre la perspectiva de la maquinaria en el país.
Desde CEPAR se extendieron comunicaciones por ejemplo al titular local de SMATA, Jorge Maina, en el mes de abril para ponerlo al tanto de la situación, sin haber conseguido una convocatoria a un encuentro. El ministro de la Producción de la Provincia, Bertero, sí los recibió, pero no hubo avances en la activación de reclamos a la Nación. En tanto, aprovechando la última visita del secretario de Industria de la Nación, Eduardo Bianchi, los concesionarios le expusieron la situación de parate que están viviendo, con la consecuencia en las fuentes de trabajo y en los aportes que hace el sector. Sobre la idea fija de promover la industria, no perciben los funcionarios que el cierre de frontera traba el ingreso de motores para completar maquinaria que inicia y concluye la Argentina, por lo tanto es una decisión más que en el impulso está mal tomada y afecta más de lo que beneficia.
“Esta lucha que nosotros tenemos no es contra el Gobierno solamente, sino también ante las empresas, pero sin embargo no tienen previsibilidad para invertir, porque en el país hay muchas cosas que no condicen con la idea que tienen las multinacionales para crecer”, comentó Reyes que remarcó que el sector en 2009, en un año en declive para el agro, pagó 59,5 millones de pesos en impuestos, con un 2010 de alcance a los 83 millones de pesos, además de 36 millones de pesos que anualmente se invierten en fletes y seguro para el traslado de la maquinaria.
Los casos son concretos, hoy por hoy, Pauny que es el mayor productor nacional, no puede completar la maquinaria por la falta de motores, en el caso de Deutz, el 70 por ciento se produce en la Argentina, pero el porcentaje restante son partes provenientes de Brasil, por lo que no se puede completar el ensamble; y la única firma con producción completa local es Agrinar, pero todos son productos chicos, con tecnología básica, lo cual debe actualizarse para competir en el mercado y en muchos casos no alcanzan a cubrir la demanda por precisarse máquinas de mayor porte para trabajos diferenciados en el campo.
En la ciudad son ocho los comercios, con unas 200 personas afectadas directamente por esta falta de movimiento comercial, lo cual quedará absolutamente expuesto para la 104 ExpoRural, donde este año se dispondrá un espacio a campo para la maquinaria, sobre la Ruta 34; y donde muchos no podrán mostrar elementos flamantes.
“Nosotros le vendemos a productores pequeños y medianos, que todos los días se levantan a trabajar el campo, entonces no entendemos por qué sigue el ensañamiento con esa gente que trabaja y reinvierte constantemente en el país”, concluyó Reyes en medio de semejante nebulosa político-económica.

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