El crónico problema del déficit habitacional, entre la necesidad y el incumplimiento

Durante 2011, la ejecución de planes habitacionales no se concretó en varias ciudades y en otras no alcanzó a cubrir las demandas de la población. Junín no estuvo al margen de algunas problemáticas, ya que desde que se realizó el primer sorteo de viviendas, el atraso en las entregas fue el denominador común.

Pasaron varios años para que se materialicen -en su totalidad- las casas del Plan Federal.

Las tareas de construcción fueron paralizadas por extensos períodos, hasta que un grupo de adjudicatarios decidió exponer su preocupación ante la mismísima Presidente de la Nación Cristina Fernández, en una visita que la mandataria realizó a Vedia en abril de 2010.

A partir de entonces, el 30 de septiembre de ese mismo año se otorgaron las primeras 42 casas, tras una prolongada inactividad. Las entregas prosiguieron el 18 de noviembre y 29 de diciembre de 2010; el 15 de abril, el 8 de junio, el 31 de agosto y el 23 de diciembre de 2011.

“Ejecución deficiente”

“El inconveniente principal pasó por la lentitud en la ejecución, sobre todo de una empresa en particular a la que le pagaban los certificados con atrasos de tres meses y no le reconocían los mayores costos. Entonces esta empresa retrotraía el trabajo, iba a una marcha mucho más lenta. Es lógico”, explicó ante la requisitoria de LA VERDAD el secretario de Obras Públicas de la Municipalidad de Junín, arquitecto Agustín Pinedo.

“Más allá de eso, cuando se empezaron a pagar las redeterminaciones de precios pese a que los certificados seguían aún atrasados, esta empresa se propuso terminar las viviendas y lo concretó.

El tema es que el Estado nacional no cumple con sus obligaciones, es así de simple. Había que pagar los certificados en tiempo y forma, y reconocer a las empresas los mayores costos”, amplió el funcionario del Gobierno Local, quien a su vez advirtió que no lo sorprende que haya otras localidades en las que los atrasos hayan sido (y sean) una constante: “Sabemos que hubo un montón de viviendas terminadas que no estaban ocupadas. Y no se ocupaban por una razón muy simple, porque los papeles no estaban en regla, los terrenos no tenían las escrituras, las titularidades faltaban. Esas fallas puede que sean de algunos municipios, pero el Estado antes de asignar la plata debe estar seguro que el titular es el municipio”, dijo.

Y completó: “Acá eso no ocurrió porque todo era propiedad del municipio. Estaba, además, la cantidad de viviendas licitadas, las construidas y el tiempo transcurrido. El plan no se cumplió, hay muchos anuncios pero la ejecución es deficiente. Si no se paga en tiempo y forma y no se reconoce la inflación, nadie puede trabajar en este tipo de obra ni en ninguna otra”.

Déficit extendido

Otro caso fue el de Necochea, donde los tres barrios de nuevas viviendas se encuentran prácticamente paralizados desde abril pasado debido a la desactualización de precios. De hecho, el barrio más avanzado apenas completó el 50 por ciento de la obra, pero las dilaciones recurrentes afectaron materiales como el ruberoid y el machimbre.

En el municipio de Lincoln admitieron en diciembre pasado que el déficit habitacional alcanza a alrededor de 1.200 viviendas y que sólo pudieron concretarse unas 300.

La demanda de hogares también se verifica en el distrito de Rojas, donde en 2007 se inscribieron más de mil preadjudicatarios para el Plan Federal II, pero a la fecha se desconoce cuándo comenzarán a construirse las 272 viviendas adjudicadas en esa ciudad.

La situación se repite en todas las regiones de la provincia. En el sudoeste, se registran graves problemas en Villarino, para cuya población se necesitan unas 1.500 casas y en los últimos cinco años se han adjudicado apenas 177 viviendas ejecutadas por el Plan Federal I, pero que aún no fueron entregadas.

En Pringles, el director de Obras Públicas, Martín Beber, estimó en diálogo con el diario bahiense La Nueva Provincia que se necesitarían “entre 500 y mil viviendas” para poder paliar el déficit habitacional. Durante 2011, se terminaron en ese distrito del sudoeste apenas 26 casas.

Del mismo modo, en Adolfo Alsina, sobre un total de 160 viviendas licitadas por el denominado Plan Federal Reconvertido, sólo unas 100 están en ejecución y el déficit habitacional alcanza a mil familias.

Tres Arroyos buscará dar soluciones habitaciones en 2012. En ese partido, hay 424 viviendas construidas a través de los planes Plurianual y Federal cuya adjudicación se sorteará en los próximos días.

Pese a la falta de viviendas, en la Argentina, sobre 13,8 millones de viviendas, 2,5 millones están deshabitadas según datos del censo nacional 2010. Eso se debe a que estas casas están en venta, en alquiler, en avanzado proceso de construcción, se usan como oficinas o consultorios o sólo para vacaciones o fines de semana, tal como ocurre en muchos countries.

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