Emilio Espíndola, quien se dedica a la elaboración de productos secos y venta de café en la vía pública criticó ayer al área de Comercio y Bromatología debido a que cada quince días le están realizando una inspección.
El hombre, quien elabora artesanalmente pasta flora, alfajores de maicena, scones, pepas, pan casero, budines, entre otros alimentos, detalló que “me envían a Comercio, de ahí a Gobierno y así me tienen. Quiero trabajar tranquilo y no estar renovando permiso cada quince días. Años atrás el permiso me lo daban cada seis meses y así es más beneficioso, porque no tengo tiempo de andar haciendo tantos trámites en el municipio”, señaló.
Espíndola posee un curso de capacitación de pastelería, panadería y pizzería. “Trabajo con productos buenos, la gente me conoce y principalmente la del Hospital donde vendo y saben que trabajo con mercadería buena y que no está vencida. Todo lo que elaboro en el día lo vendo. Lo único que pido es trabajar tranquilo”, indicó y sostuvo que “no me pueden exigir como si fuera una gran empresa gastronómica”, sostuvo.
Además señaló que “de a poco” puede hacer cosas que le exigen, aunque “ahora estoy haciendo un local para poder trabajar tranquilo. No fui a pedir nada, ni subsidio, ni ayuda financiera, ni nada. Tengo estudios de cocinero y a eso me dedico”.
Criticas
“Cada año que me toca con esta persona, Irma Mendoza, tengo problemas. Me mandaron a hablar con Reyes, éste me mando a hablar con Cabrera, Cabrera a Comercio. Me tuvieron quince días así. Así no se dan soluciones a la gente y tampoco fui a pedir limosna. Mi tía estaba ahí, que tiene cierta discapacidad y es eso”, dijo y que solamente pretende “la habilitación como la tuve siempre”.
Espíndola dio a conocer la autorización que se le venció el 31 de diciembre pasado y que lleva la firma de Jorge Díaz, Director de Comercio y Bromatología.
“La firma de Díaz, y otro técnico, parece que no le interesó renovar”, criticó y aseguró que “pretendo seguir trabajando como lo hacia antes. Si no trabajo diariamente no tengo ingresos, si no tengo ingresos no avanzo en nada”, manifestó.
“Trabajo y vendo en la calle. Estoy en los hospitales, en el Zonal y en el Meprisa y muchos me conocen. Desde el año pasado que no trabajo y lo único que pido es el permiso, como lo tuve siempre”.
“En el Meprisa trabajo con un permiso que me dan el Hospital. Trabajo honestamente y hace ocho años que vivo de este modo”, aseveró y añadió que “antes me dejaban vender por seis meses, ahora no, me renuevan cada quince días. Me dicen que lo que vendo no es comida seca. Como cocinero les digo que empanadas, pizza o milanesa son comidas secas. Irma Mendoza me dijo que no estaba autorizado a vender eso, pero tampoco reconocer mi sacrificio de levantarme a las dos de la mañana para elaborar y empezar a vender a las cinco en el Hospital”, aseveró.
Informe:
Emilio Espíndola dio a conocer públicamente que Roberto Barrientos, técnico en Bromatología brindó un informe señalando que “se pudo observar en la cuadra de elaboración, higiene buena, con su correspondiente libreta sanitaria estructura edilicia vivienda particular, situación regular”, indica. Además destacan que “a criterio del informe se puede observar un gran esfuerzo del titular para llevar adelante su labor, su actividad comienza a las 4 horas, en el hospital público dirigiéndose al Hospital Meprisa, tipo 9 hasta el mediodía”. “Si bien su cuadra de elaboración cumple con las condiciones mínimas, la presencia del estado debe ser continúa, para con estas personas, que con esfuerzo propio y con el agravante de tener una persona a cargo, lograr su propio autofinanciamiento, el apoyo es importante para este tipo de actividad que no deja de ser un ejemplo de laboreo”, indica el informe y finaliza expresando que “se informa que se procede en forma quincenal, a una inspección, sin otro particular y dejando a su criterio dicho escrito”. El informe es remitido a Jorge Díaz, Director de Comercio y Bromatología.

Comentá la nota