Según el gobernador José Alperovich, participará de actos en la Casa Histórica, la Casa de Gobierno y el Hipódromo. El dilema esté en la actitud a tomar con el “camping de la dignidad”.
El mayor dolor de cabeza a la hora de la planificación está representado por la visita de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Ayer, el gobernador José Alperovich confirmó la presencia de la Primera Mandataria, y de manera escueta comentó que está previsto que durante su breve estadía participe de actos en la Casa Histórica, la Casa de Gobierno y el Hipódromo de Tucumán, este último generalmente está rodeado de un fuerte simbolismo político. La Presidenta no suele concurrir a la ceremonia religiosa del Tedeum, que el arzobispo Luis Villalba celebra en la Iglesia Catedral, en la que será su última homilía como responsable pastoral de la arquidiócesis.
"La Presidenta nos está dando un ejemplo de vida. Sigue trabajando fuerte a pesar de la muerte de su marido. Más allá de su tristeza, se la ve bien. Todo el tiempo nos habla de gestión gestión y más gestión", indicó en la mañana de ayer Alperovich, quien no dijo qué actitud se tomará con los manifestantes apostados en el paseo público. La preocupación principal está en los Autoconvocados de la Salud, que hasta aquí se mostraron bastante combativos e ingeniosos en el afán de conseguir aumentos salariales.
La mayor esperanza está puesta en que se abra un canal de diálogo y que, en caso de no llegar a un acuerdo con las cuestiones de fondo, al menos se pueda negociar una tregua para que la Fiesta Patria se viva en un clima de armonía.
Algo difícil teniendo en cuenta los métodos a los cuales apelaron los díscolos de la sanidad para hacer escuchar sus reclamos.
Otra alternativa es judicializar el conflicto y conseguir una orden de desalojo, posibilidad que se estudia en la Casa de Gobierno, aunque existe la posibilidad de inflamar aún más los ya de por sí caldeados ánimos y el remedio podría ser peor que la enfermedad. Por último, también se puede obviar la visita de Cristina al Palacio gubernamental, y realizar los actos en la Casa Histórica y el Hipódromo, blindando ambos lugares con un férreo dispositivo de seguridad.
El tiempo apremia, y por ahora no se vislumbra el camino que tomará el Poder Ejecutivo para garantizar que el 9 de Julio sea una jornada festiva sin incidentes de ningún tipo.



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