Cristina viajó a Chapadmalal y el miércoles retoma sus funciones

La presidenta pasará un fin de semana de descanso junto a sus hijos Máximo y Florencia en la residencia del complejo turístico. El gobierno ultima los detalles de su vuelta al trabajo. Un acto y posibles anuncios, en la agenda.
La presidenta Cristina Fernández pasará el fin de semana en Chapadmalal acompañada por sus hijos, Máximo y Florencia, y su nuera, Rocío García. Tras partir a las 11:53 del sector militar del Aeroparque, el Tango 01 se dirigió hacia Mar del Plata, en cuyo aeropuerto –ubicado en la zona de Camet– aterrizó menos de una hora después. Cristina se dirigió entonces hacia el complejo turístico de Chapadmalal, a 30 kilómetros de la Ciudad Feliz, y se instaló en el chalet de verano de la Unidad Presidencial. Ese chalet fue construido en 1948, por orden de Juan Domingo Perón. En Chapadmalal la esperaba su hijo Máximo, quien se encuentra veraneando en ese balneario desde hace una semana. Chapadmalal es famoso por sus hoteles de turismo social.

Tal como anticipó Tiempo Argentino hace dos días, Chapadmalal era una de las alternativas que venía evaluando la jefa de Estado para descansar el fin de semana. El propósito era pasar junto a su familia los últimos días de su licencia por enfermedad. La presidenta retomará sus actividades al frente del Ejecutivo el próximo miércoles 25 de enero: ese día reasumirá la conducción institucional del Gobierno. En la Casa Rosada aseguran que Cristina retornará a su función con un acto público en el que podría haber un anuncio importante, de impacto garantizado.

La mandataria viajó hacia Chapadmalal con una comitiva extremadamente reducida. Como se encuentra de licencia, la instrucción que ella misma dio a sus allegados fue movilizar a la menor cantidad de gente –custodios, secretarios–posible. La idea era utilizar muy pocos recursos de la residencia de verano.

Entre los colaboradores que viajaron con Cristina se encuentra el médico Luis Buonomo, de la Unidad Presidencial. Todos los miembros de la delegación llegaron a Chapadmalal en plan de descanso absoluto: la consigna que circula es desconectarse de todo, para preparar el regreso al trabajo al ciento por ciento.

Cristina recibió la autorización para viajar en avión el lunes pasado. Se la concedió el cirujano que la operó, Pedro Saco. El especialista en cabeza y cuello del Instituto Roffo no le permitió, en cambio, comenzar a hacer actividad física. Le dijo que cualquier ejercicio físico deberá esperar. La mandataria fue operada de la glándula tiroides el miércoles 4 de enero en el Hospital Universitario Austral, en Pilar. El sábado 7 de enero le dieron el alta. Desde entonces no se movió de la Quinta de Olivos. Los médicos de la Casa Rosada eligieron la residencia presidencial para los 20 días de convalescencia post operatoria.

Por su ubicación, Olivos hacía más fácil el acceso de los médicos que debían visitar a la presidenta: tanto Saco como la endocrinóloga del Austral, María del Carmen Negueruela. Ambos estuvieron a cargo de las visitas de control.

Más allá de los contactos médicos, que confirmaron su recuperación sin problemas, Cristina aprovechó el post operatorio para monitorear por teléfono los temas más urgentes del gobierno: eso hizo con las acciones diplomáticas para instalar la cuestión Malvinas en la agenda global. También supervisó las reuniones entre funcionarios y dirigentes agropecuarios ante el fenómeno de la sequía. <

Comentá la nota