Cristina también se anotó en la carrera para 2011

Cristina también se anotó en la carrera para 2011
La Presidenta instaló ayer la posibilidad de una reelección el año próximo. "¿No puede venir otra Cristina?", dijo entre risas. Además, volvió a pegarle duro a la oposición por el pedido de 82% móvil para los jubilados
Mitad en broma, mitad en serio, ayer la presidenta Cristina Fernández planteó sus intenciones de pelear el año próximo por una reelección al frente del Ejecutivo nacional. Así, dejó instalada esa posibilidad pocos días después de que varios dirigentes kirchneristas habían reforzado la candidatura de su esposo, Néstor Kirchner, para ir por un segundo mandato en 2011.

“¿Por qué otro Néstor, no puede venir otra Cristina?”, respondió entre risas la Presidenta a un cronista de un programa humorístico cuando la consultó sobre la posible candidatura de su esposo. Fue ayer, luego de encabezar un acto de inauguración de una empresa de software en la localidad bonaerense de Vicente López.

La frase recordó el anticipo del pase de mando conyugal, cuando en 2007 el entonces presidente Néstor Kirchner dijo que el candidato oficialista podría ser “pingüino o pingüina” (ver aparte). En el aquel momento, la victoria estaba asegurada. Cuatro años después, el escenario es otro. El kirchnerismo debe garantizar un triunfo en primera vuelta en 2011 porque no tiene un panorama favorable para el balotaje.

Es por eso que sin certezas de superar el 40 por ciento, la candidatura de Néstor Kirchner no está firme, a pesar de que muchos kirchneristas la dan como un hecho. Incluso, los más ilusionados se entusiasman con una fórmula Kirchner-Kirchner, con Néstor y Cristina en los primeros lugares de la lista.

Por ahora, todos son globos de ensayos del Gobierno nacional, que busca salir ileso de la encrucijada que plantea la elección de 2011, en la que le jugará en contra su escasa imagen positiva, pero también podrá sacar provecho de la incapacidad de la oposición para convertirse en una alternativa real.

A esa situación también apuntó ayer Cristina en Vicente López, al calificar a la oposición como un “aquelarre” por pedir la suba de las jubilaciones mínimas al 82 por ciento móvil del salario.

Dijo que esos sectores, “que van desde la izquierda hasta la derecha”, impulsan “proyectos para desfinanciar al Estado”, pidió a los dirigentes de la oposición “mejorar la calidad política” y advirtió que “no podemos llevar a la fundición ni defaultearla nuevamente a la Argentina”.

“Cuando se mezcla los que dicen que somos un gobierno no progresistas, con otros que nos dicen que somos de izquierda, estamos ante un aquelarre, no ante un sector político sólido que podía llegar a proponer un modelo alternativo”, sostuvo la jefa de Estado.

Cristina dijo que esos sectores “no tienen programa alternativo, ni económico ni político”, y los instó a explicar a la sociedad “de dónde sale el dinero” para costear el aumento para las jubilaciones, al advertir que “no es sustentable”.

¿Pingüino o pingüina? Episodio II

Los pocos que acceden a las elucubraciones más íntimas de la residencia de Olivos no se sorprendieron ayer con la frase que soltó la Presidenta así, como a la pasada (¿cómo a la pasada?).

Es que, como adelantó oportunamente este diario, después del Bicentenariazo las encuestas que se apilan en el escritorio de Néstor Kirchner dieron cuenta de un crecimiento de la imagen positiva de la Presidenta que la colocaba en un escenario casi similar al que se daba a mediados de 2007, antes de la elección que la depositó en la Casa Rosada con el respaldo de una montaña de votos (44,5%).

Concretamente, ya el mes pasado la imagen positiva de Cristina trepaba al 36%, apenas dos puntos por debajo del índice de hace tres años.

El dato, contundente, reeditó un dilema que entretuvo al matrimonio presidencial -y mantuvo en vilo al país político- durante la previa de aquellas elecciones presidenciales: ¿pingüino o pingüina?

En aquel tiempo, era el entonces presidente Kirchner el que jugaba al misterio en cada acto que encabezaba para medir la reacción de la opinión pública. “Será pingüino o pingüina”, decía a cada rato.

Ayer, en Vicente López, fue ella la que instaló la incertidumbre al responder a un programa de TV: ¿Por qué no Cristina otra vez?

¿Un chiste? ¿Frescura presidencial? ¿Una imprudencia que le costó una noche de mal humor en Olivos? Difícil. El cuadro pareció ensayado, fríamente calculado, como el que en 2009 eyectó al gobernador Scioli a su candidatura testimonial a diputado nacional.

Aquella vez fue la pregunta de un movilero del mismo programa de TV lo que le dio el pie a Néstor para decir que “Daniel es el mejor candidato”. Se sabe: en política, las casualidades son una rareza.

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