Antes de encontrarse en un acto en San Fernando, ayer continuó el embate K contra el mandatario. Suena obsceno hablar del 2015 lanzó Aníbal Fernández
Lo que primero rumiaban en voz baja ayer el kirchnerismo lo exteriorizó. Se podría resumir en la siguiente frase: No es momento de hablar de candidaturas. Palabras más, palabras menos, parte del elenco estable del oficialismo, con sangre bonaerense, despotricó contra la admisión pública del gobernador Daniel Scioli, sobre sus aspiraciones presidenciales para 2015. El malestar K trascendió la tierra bonaerense.
Pero otras voces salieron en defensa del mandatario. La nueva pirotecnia verbal en la Casa Rosada y La Plata se constituyó como la antesala del reencuentro de hoy entre la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y Scioli. Ambos coincidirán a las 16 en un evento en la fábrica de chocolates Milka, en la localidad bonaerense de San Fernando. Al menos hasta anoche el acto figuraba en ambas agendas, según confiaron a El Cronista desde ambas trincheras. Si hay algún cambio, no dependerá de nosotros, dejaron asentado ayer, como para cubrirse, cerca del gobernador.
A pesar de algunas previsiones lanzadas desde ambos bandos, que imaginaban paños fríos a la escalada, ayer se vivió una nueva jornada en la guerra de baja intensidad desatada en el interior del peronismo bonaerense.
Scioli retomó su tradicional estilo, que abandonó con su pública confesión, y se llamó a silencio. Dedicó el día a actos de gestión. Uno de ellos pareció un mensaje cifrado con poca voluntad. Pero en la Gobernación negaban cualquier doble sentido al lanzamiento oficial de la Ley de Mediación, destinada a la resolución de conflictos civiles y comerciales antes de que se conviertan en juicio.
Por la tarde, para avanzar en el el destino final de la basura, junto a su jefe de Gabinete, Alberto Pérez, y la ministra de Gobierno, Cristina Álvarez Rodríguez, Scioli recibió a los intendentes de San Martín, Gabriel Katopodis y Joaquín De La Torre, de San Miguel. El primero de ellos es delfín del jefe comunal de Tigre, Sergio Massa. Los contactos entre el ex jefe de Gabinete y el gobernador, con vistas a sus respectivos movimientos para 2015, desatan la furia del ultrakirchnerismo. Cerca de Scioli desmintieron también que existiera un mensaje cifrado en ese encuentro.
En la previa del encuentro del PJ nacional, que el viernes en Resistencia se dispone prorrogar los actuales mandatos de sus autoridades, la embestida K contra los sueños presidenciales de Scioli no amainó. El presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez (ver aparte), inició la catarata a la que se sumó el senador Aníbal Fernández y hasta el vicegobernador Gabriel Mariotto, que se había llamado a silencio luego de escuchar al mandatario.
Scioli tiene derecho a ser candidato, arrancó Fernández, antes de ironizar: Hoy suena obsceno hablar de eso porque todavía faltan 1.259 días para que se vaya a elecciones nuevamente.
Por su parte, señalado en La Plata como el principal responsable de la tensión institucional, Mariotto rompió ayer el silencio para defenderse de las acusaciones del sciolismo del fin de semana. No hay palos en la rueda, hay un proyecto nacional y una gran responsabilidad institucional que no se ve opacada por caprichos individuales, respondió, sin aclarar a quién se refería. En tanto, la presidenta del bloque del Senado y esposa del diputado ultra K Carlos Kunkel, Cristina Fioramonti, le reclamó al sciolismo que le pida disculpas al ex titular de la Afsca.
La figura del ex vicepresidente Julio Cobos fue traída a escena ayer por el sciolismo en charlas informales, para contraponer la imagen de traidor del mendocino, según el kirchnerismo, con los aplausos a Mariotto.
El apoyo más valorado en el entorno de Scioli fue el del intendente de Tres de Febrero, Hugo Curto, que visualiza al mandatario con perfil para ser presidente ya que demostró capacidad de trabajo. Además, uno de los pesos pesados del Conurbano le pidió a Mariotto que converse con Scioli para resolver los problemas.














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