La bala que lo mató, rozó a Néstor en el corazón, dijo y agregó que lo afectó muchísimo. Contó que antes de morir, una semana después, él ayudó con un testigo
BERNARDO VÁZQUEZ Buenos Aires
En el marco del lanzamiento del Plan Nacer, Cristina Fernández dedicó un breve relato al inicio del juicio oral por el crimen de Mariano Ferreyra. La Presidenta recordó que se llegó a esta instancia por una gestión de su Gobierno, a través de su esposo Néstor Kirchner, que murió una semana después del asesinato del joven, episodio que, según sus palabras, lo afectó muchísimo.
Fallecido el 20 de octubre de 2010 durante una marcha de trabajadores tercerizados del Ferrocarril Roca, el joven militante del Partido Obrero, de 23 años, fue asesinado presuntamente por una patota de la Unión Ferroviaria, que en ese entonces dirigía el gremialista José Pedraza. Detenido en el penal de Ezeiza desde el 22 de febrero de 2011, el dirigente es juzgado como instigador del crimen. Mano derecha de Hugo Moyano, la detención de Pedraza fue un punto de inflexión en el inicio de la ruptura entre el kirchnerismo y el líder de la CGT, que terminó de hacerse manifiesta este año, con la autocoronación de Moyano al frente de su propia central.
Máximo siempre dice que la bala que mató a Mariano Ferreyra, también rozó el corazón de su padre, y yo creo que tiene razón, contó visiblemente emocionada Cristina durante su discurso en la Casa Rosada. La Presidenta hizo referencia a un dato que El Cronista había publicado en su edición del 23 de febrero de 2011, tras la detención de Pedraza, al reconocer que todo comenzó y pudo encauzarse por la colaboración de un intendente del gran Buenos Aires. CFK evitó decir el nombre del funcionario, pero añadió que él le acercó un testigo a Néstor, que me llamó muy nervioso desde Olivos y me dijo: Me parece que tenemos a los tipos que hicieron esto. Cristina también relató que el testigo tuvo que ser llevado a Olivos para que tuviera protección y fuera puesto en contacto con la jueza de la causa.
El Cronista pudo constatar en aquellos días que horas después de la muerte de Ferreyra, ese testigo ingresó acostado en un auto al Ministerio de Justicia, al frente del cual ya estaba Julio Alak. Allí le tomó declaración la fiscal Cristina Caamaño y su testimonio fue clave para detener al barrabrava Cristian Favale, presunto autor material del crimen. Caamaño, posteriormente, fue designada al mando de la Secretaría del por entonces incipiente Ministerio de Seguridad que encabeza Nilda Garré. Ese puesto lo ocupó hasta marzo de este año, cuando fue reemplazada por el ascendente Sergio Berni y pasó a liderar la Secretaría de Cooperación.
La Presidenta, en diálogo vía teleconferencia con Alak, rememoró aquella noche en que todo el juzgado no durmió para que pudiera comenzar el hilo de la investigación y llegar a tiempo con las órdenes de allanamiento que pedimos.








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