“Estoy orgullosa de lo que hemos hecho los argentinos”, remarcó la Presidenta.
“Si uno –dijo Cristina– tuviera que simbolizar el cambio de época, y yo recordaba cuando allá por el 2002 veníamos a hacer actos, los hacíamos en la calle o clubes. Ahora, desde que se inició un gobierno como el de Néstor Kirchner en el 2003, los actos los hacemos frente a los hospitales que inauguramos, frente a las universidades que abrimos, en las fábricas que se levantan.”
Acompañada en el escenario por los ministros Débora Giorgi (Industria) y Julio De Vido (Planificación), el gobernador bonaerense Daniel Scioli, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y el intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra, la Presidenta hizo hincapié en el recibimiento que le dieron los jóvenes de la JP Bonaerense en La Cámpora y Kolina: “Cuánta hormona que hay acá, muchas gracias compañeros”.
De esta manera, Cristina volvió ayer a la actividad pública luego de tener que suspender la agenda por un cuadro de lipotimia, el martes al mediodía. Y lo hizo con un discurso triunfalista: “¡Yo estoy tan orgullosa de lo que hemos hecho los argentinos! Porque esto no lo ha hecho solamente un gobierno; hemos sido acompañados también por un pueblo que, finalmente, ha comprendido que estábamos en el camino adecuado para poder crecer”, dijo.
En un discurso de poco más de media hora, la jefa del Estado anunció el plan de inversiones de Pirelli y levantó el primer BlackBerry fabricado en la Argentina. “Nosotros hemos construido un modelo económico, político, social y cultural que, precisamente, hace hincapié en dar oportunidades a los argentinos”, manifestó Cristina, quien consideró que para salir de la crisis internacional “se deben adoptar otros instrumentos diferentes en otras latitudes”.
“Nuestra responsabilidad es ocuparnos de lo que nos ha dado la gente y que es el mandato popular para que la Argentina siga creciendo, generando trabajo, oportunidades, educación”, insistió la Presidenta.
El mensaje de Cristina estuvo cruzado por el recordatorio de quien fue su compañero de toda la vida. “Se le fue la mano: no solamente puso la otra mejilla, también puso la vida por esta Argentina a la que tanto quiso y amó”, dijo ella, y declaró: “No me es fácil, porque muchas veces uno siente la ausencia”.







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