La Presidenta hizo una visita de campaña a Mendoza, respaldó a la fórmula del PJ, inauguró trabajos y hasta prometió pagarle un proyecto a Viti Fayad.
Una mandataria por momentos exultante dio señales explícitas de respaldo a la fórmula de Francisco Pérez y Carlos Ciurca, a quienes les dejó un mensaje en la despedida. “Mucha fuerza, sigan con mucha fuerza”, les dijo a ambos luego de dejarse fotografiar varias veces juntos durante el caluroso mediodía de ayer.
La Presidenta encabezó un acto en la estación Luzuriaga del futuro tren –ante unos 1.500 militantes– y dejó inaugurado desde allí otro tramo de la línea eléctrica Comahue- Cuyo. También habilitó el nudo de la calle Paso y el Acceso Sur, y participó en una teleconferencia desde Tecnópolis, en Buenos Aires, en donde estaba su compañero de fórmula, Amado Boudou.
Pero Cristina también jugó a la sorpresa: anunció una desgravación impositiva –por decreto– de alrededor de $5 millones para las duplas que la provincia compró para el Metrotranvía y soltó la promesa de que le financiará una obra de envergadura al intendente de Capital, Víctor Fayad, para que finalmente se concrete la apertura de la calle Godoy Cruz sobre las vías del antiguo ferrocarril, por un total de $120 millones.
“Néstor (Kirchner) vive en estas obras”, dijo emocionada la Presidenta, frente a la multitud dominada por militantes de La Cámpora, de organizaciones gremiales y de representantes del justicialismo de distintos municipios. “Estas obras fueron durante mucho tiempo promesas de campaña y ahora son realidades”, fue lo que dijo Celso Jaque, quien esta vez resignó protagonismo para darles lugar a sus candidatos.
En tren y en avión
Cristina llegó a Mendoza, a bordo del Tango 01, una hora más tarde de lo previsto –cerca de las 13– y a pesar de que tenía pautado viajar en helicóptero hasta Godoy Cruz para subirse allí al trencito optó por romper el protocolo y viajar por tierra. En la estación Progreso la esperaban los candidatos a gobernador y vice, Jaque y el resto de los candidatos peronistas que habían conseguido su pasaje para viajar junto a la Presidenta en el mismo vagón.
El Gobierno había dispuesto un fuerte operativo de seguridad, para lo cual afectó 1.500 efectivos que se repartieron entre todos los sitios que visitó la comitiva presidencial.
Durante los 15 minutos que duró el recorrido a bordo del tren se vio a una Cristina exultante y feliz, con la cabeza fuera de la ventanilla de la cabina –con Paco Pérez a su lado– y saludando a la gente que se agolpaba al costado de las vías para verla pasar.
La imagen llevó a otras épocas de la historia argentina, como cuando Eva Perón recorría el país en tren. “Es casi épico saludar desde el tren”, resaltó la Presidenta en un tramo de un discurso que incluyó además un fuerte contenido político.
“Cuando pasen las elecciones, quiero que todos nos sentemos a discutir ideas”, pidió, a la vez que utilizó la tribuna para criticar una vez más al FMI. “En un mundo que se derrumba pretendían darnos lecciones y condicionarnos. Aún hoy, en medio del fracaso más estrepitoso del que se tenga memoria en las últimas décadas, pretenden seguir dándole al mundo la misma medicina que nos dieron durante una década para arruinarnos. No se entiende tanta necedad, tanta terquedad”, resaltó.
Para el final de una visita de poco más de dos horas llegó la foto que tanto Pérez como Ciurca esperaban, y ambos sintieron que la misión estaba cumplida. “Es muy importante lo de hoy. Tenemos apoyo. Si no, fíjense que en la campaña no estuvo con todos los candidatos a gobernador”, se entusiasmaron, y se fueron soñando con que el “efecto arrastre” cumpla su cometido en octubre.





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