Cristina planifica una nueva ofensiva contra Boldt y Clarín

“Esta pelea ya se lo llevó a Néstor, no le voy a entregar a nadie a Héctor Magnetto”, le dijo hace unos días Cristina Kirchner a un alto funcionario del Gobierno. La frase respondía a una inquietud de su interlocutor: ¿Qué va a pasar con Amado Boudou? La decisión de la jefa de Estado es respaldar con todo su poder al vicepresidente de la Nación, involucrado en la compra de la imprenta ex Ciccone, la única capaz de imprimir papel moneda, además del Gobierno.
CFK enmarca esta pelea en la batalla con Clarín. “El problema principal es que el caso fue impulsado por Clarín. Cristina no va a dar el brazo a torcer ante Magnetto, nunca. O se lo lleva puesto o se la llevan a ella”, confesó un alto funcionario del Ejecutivo a PERFIL.

El Gobierno pretende dar la pelea contra Clarín este año. Quiere que la Corte Suprema resuelva de una vez por todas las cautelares que salieron a favor del Grupo de Ernestina Herrera de Noble. También quiera dar otra pelea, contra el Grupo Boldt, a quien responsabiliza, para afuera, de haber sido partícipe de un complot para desestabilizar el Gobierno. Encontró en esos dos grupos empresarios al enemigo. Busca evitar que la batalla se extienda más allá de este año, para llegar a las elecciones más tranquila y sin problemas en el frente.

“A Boldt se le cortaron todos los negocios en el Gobierno. Nadie, ni siquiera opositores, le atienden ahora los teléfonos. Ellos saben que enfrentados con nosotros se van a hundir”, precisó una fuente kirchnerista. El principal problema que enfrentará Boldt es que se quedará sin el juego en la provincia de Buenos Aires. Cristina presiona a Daniel Scioli para que, cuando venzan las licencias, no se las renueve. El juego es el negocio por el cual la empresa recauda millones. El otro paso que dará el Gobierno será quitarle los radares que maneja en Santa Fe y Buenos Aires.

“Este es el año. Vamos a dejar sin el juego a Boldt y sin el cable a Clarín”, comentó la misma fuente. Y añadió: “Acá hay un solo camino. O quedan parados ellos o nosotros”. El caso Ciccone generará además otras consecuencias. Amado Boudou le hizo la cruz a Florencio Randazzo: lo acusa, concretamente, de haber filtrado información a los medios para perjudicarlo. Cristina pretende defender a Boudou, con lo cual la situación de Randazzo es muy delicada. Algunos dicen que está afuera. Otro en la mira es el titular de la AFIP Ricardo Echegaray, a quien CFK reprendió duramente porque no defendía al vicepresidente.

Cobró más fuerza esta semana la versión de que Nilda Garré reemplazará a Randazzo. Y que Sergio Berni, que desembarcó hace poco en Seguridad, tomará el lugar de la ministra. Dentro del kirchnerismo hay más internas y operaciones que nunca. Y CFK está decidida a cortar de raíz el problema, si es necesario, sacrificando funcionarios. Lo graficó así un secretario de Estado. “Es mejor pagar el costo político de remover funcionarios ahora y no después, con las elecciones encima”.

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