Cristina ordenó ir al ballottage

Descartó nuevas presiones para que Filmus se retirase de la contienda; quiere subir su piso en la ciudad

Tras la categórica derrota porteña, la presidenta Cristina Kirchner confirmó ayer en Olivos su estrategia de presentar a Daniel Filmus a la segunda vuelta electoral para jefe de gobierno porteño contra Mauricio Macri, de Pro, el domingo 31. Considera que así ella misma podría elevar su piso electoral en la Capital, del 28% que obtuvo ayer Filmus al 40%, dos semanas antes de las elecciones presidenciales primarias abiertas y simultáneas del 14 de agosto, que son las que a ella le importan.

"La expectativa es sacar en el ballottage entre 38 y 40%, que para nosotros en la Capital es muy bueno de cara a las elecciones de agosto", aseguró otra alta fuente oficial. No interesa tanto, a esta altura, si el candidato del Frente para la Victoria resulta derrotado.

Cristina Kirchner no formuló ayer ninguna referencia pública a los comicios porteños de anteayer, pese a que lo hace en forma inevitable cuando sale victoriosa. Tampoco lo hizo anoche durante la Cena de Camaradería de las Fuerzas Armadas, que presidió anoche en el Edificio Libertador.

Para ella, anteayer no hubo elecciones. Todos los lunes posteriores a los comicios, la Presidenta suele recibir en la Casa Rosada a los candidatos triunfantes, si son propios. Pero ayer Filmus no fue invitado pese a que la Casa Rosada buscó hacer un triunfo de la derrota.

Incluso, el candidato del FPV confesó: "La Presidenta no me llamó".

Cristina Kirchner se despegará y no se mostrará en los primeros planos durante lo que resta de la campaña de Filmus, tal como adelantó ayer LA NACION.

De hecho, el clima en la Casa Rosada hacia Filmus era ayer de extrema frialdad. "Se lo van a hacer sentir", decían algunos operadores. Pero ellos saben al mismo tiempo que la estrategia la diseñó la Presidenta y a ella nadie la cuestionará.

"Tenemos la expectativa de lograr un resultado mucho mejor y revertir la derrota y, por supuesto, ganar", dijo ayer a LA NACION un ministro. Sin embargo, dos importantes operadores políticos de la Presidenta, con inserción en el peronismo, y algunos gobernadores del PJ, comentaron por lo bajo que "sería un error" avanzar a la segunda vuelta.

Costos políticos

Los costos políticos, argumentan, podrían ser mayores que los beneficios. "Si la elección está perdida, no podemos saturar a la gente por un mero interés de llegar al 40%, para posicionarla a ella, y hacerla votar tres domingos en un mes: ayer, el 31 de julio y el 14 de agosto. Hay gastos en dinero. Los porteños van a votar en contra", dijo a LA NACION uno de ellos.

El debate interno está abierto, pero por ahora no llegará a la Presidenta. En su entorno replicaron: "Entonces habría que cambiar la Constitución porteña".

Otro influyente funcionario comentó con preocupación que los líderes territoriales jugaron ya anteayer su suerte como legisladores y comuneros. Y serían reticentes a movilizar sus bases para el 31 si la contienda estuviera perdida de antemano.

En las primeras líneas del Gobierno no hubo siquiera un atisbo de autocrítica por la derrota. Hay convicción de que se va por buen camino. La Presidenta, según sus ministros, reconoció en la intimidad que Macri hizo una "excelente elección", que nadie esperaba en Balcarce 50. Pero le importó más destacar que anteayer sólo un candidato presidencial obtuvo 28 puntos: ella. Y que si el 14 de agosto la Presidenta obtiene un piso de 30 o 35% en la Capital habría dado un salto respecto de los 22 puntos que obtuvo en el distrito en las presidenciales de 2007.

Además, ella interpreta que en Córdoba y en Santa Fe, si bien perdería en las presidenciales, podría en agosto superar su propia marca de 2007.

La Casa Rosada intenta instalar ahora la idea de que los votos de Macri no tendrán sólo un candidato presidencial en agosto, sino varios. Y que muchos los recibiría la propia Presidenta.

Sólo a regañadientes aceptan que algunos sufragios de Filmus, en especial los que eran de Fernando "Pino" Solanas hasta hace 20 días, podrían terminar en agosto en el candidato presidencial del Frente Progresista, Hermes Binner, o en otra fuerza de izquierda. Es un cálculo que prefieren soslayar.

DEJAN LA BANDERA EN LA BOLETA K

La jueza María Servini de Cubría autorizó las boletas de los partidos para las elecciones nacionales. Permitió que el kirchnerismo use la imagen de Perón y Evita, símbolos del partido; una viñeta con la bandera argentina, y una fotografía de la presidenta Cristina Kirchner.

DIXIT

"A mí me llama la atención que la ciudad de Buenos Aires se parezca a Macri: yo no vi nunca nadie a quien le importara tan poco el gobierno"

ANÍBAL FERNÁNDEZ. Jefe de Gabinete

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