La intervención estará a cargo del oncólogo Pedro Saco y su equipo. La presidenta llegará a la clínica de la zona de Pilar a primera hora de la mañana y permanecerá internada por 72 horas. La militancia comenzó una vigilia.
Cristina llegará al hospital en helicóptero a primera hora de la mañana. En la clínica privada fundada por el Opus Dei la esperan a las 7. La idea es que a las 8 en punto ingrese al quirófano, según pudo saber Tiempo Argentino.
Mientras la primera mandataria sea operada, el ejercicio de la presidencia estará en manos de su vice, Amado Boudou, quien encabezará el gobierno en cumplimiento del artículo 88 de la Constitución (ver p. 3). La operación a la que será sometida la presidenta mantendrá en vilo a toda la sociedad argentina, pero sobre todo a los simpatizantes del oficialismo, que desde hace dos días se concentraron en la puerta del hospital para iniciar una “vigilia popular” hasta que termine la intervención quirúrgica. Según informaron ayer desde la Presidencia, hoy estará vedado el acceso al hospital tanto para periodistas como para el público en general: se instalará una pantalla en la puerta del centro de salud, para que la multitud pueda seguir en vivo la lectura del parte médico.
La mandataria se realizó los exámenes prequirúrgicos la semana pasada, en los días que pasó en Buenos Aires entre los festejos de Navidad y Año Nuevo. Ayer, en la víspera de la operación, Cristina permaneció en Olivos junto a sus hijos Máximo y Florencia. Ambos la acompañarán hoy a Pilar. La intervención que se realizará la presidenta, que incluye anestesia general, tiene la complejidad natural de un diagnóstico de ese tipo en una zona sensible como el cuello. “El cirujano tiene que preservar muchos tejidos sensibles, como las cuerdas vocales, las glándulas paratiroides y las estructuras vasculares que abundan en esa parte del cuerpo. Eso lleva tiempo”, informó uno de los médicos que participó en la elección de Saco como el cirujano que dirigirá la operación.
Jefe del servicio de cabeza y cuello del Instituto Roffo, que depende de la UBA, el oncólogo Saco suele operar allí y también en el Hospital Austral. En la Casa Rosada eligieron la clínica privada de Pilar porque permitía aislar mejor la habitación en la que estará internada Cristina. “En el Roffo las salas están muy interconectadas y era más difícil hacer la contención de los otros pacientes. Además, hay una lista de espera de muchos pacientes que esperan por su turno para la cirugía programada”, explicó a este diario la fuente oficial.<


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