Cristina, la obsesión por el maquillaje

Por: Carlos Pagni.

Es tan gracioso que merecería ser verdad. Alfredo Scoccimarro, el vocero presidencial, negó que Cristina Kirchner gastara en París más de 100.000 dólares en 20 pares de Louboutin, los célebres zapatos de suela colorada, como publicó el New York Post.

La desmentida tuvo algo defectuoso. Scoccimarro dijo que "la Presidenta no salió del hotel", cuando el diario había consignado la participación de intermediarios en la compra.

Las palabras del vocero no alcanzaron. Relevantes funcionarios siguen hablando de los Louboutin. Dicen que fueron adquiridos por catálogo, que llegaron al avión presidencial media hora antes de la partida, y que algunos no estaban destinados a la señora de Kirchner, sino a su hija. La versión agrega un detalle simpático. En la modorra del fin de semana, un par de expertos habrían ingresado en Olivos para evaluar un cambio de color en las suelas delatoras.

Dudosa historia. Aunque, al tratarse de gente que hostiliza a la prensa, dibuja el presupuesto y adultera las estadísticas, tiene algo que la vuelve verosímil: la obsesión por maquillar.

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