La Presidenta había criticado la política de Estados Unidos para América latina. Pero la relación mejoró esta semana con el encuentro con Hillary Clinton
‘La reunión está cerrada en un 90 por ciento‘, aseguraron con entusiasmo a este diario fuentes del Gobierno. Y remarcaron además, que el mérito es del canciller Jorge Taiana y no del embajador argentino en Washington, Héctor Timerman.
La posibilidad de que Cristina y Obama finalmente se sienten a solas, cuando ha pasado un año de gestión del mandatario demócrata, habría sido destrabada por la fluidez con la que transcurrió la charla de esta semana entre la Presidente con la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.
La conversación, que no iba a ser clave, fue clave. La tragedia del terremoto chileno, que terminó acortando la visita de Clinton a ese país, abrió un hueco en la agenda de la secretaria de Estado, quien inicialmente había dejado a Buenos Aires fuera de su itinerario, debido a los chisporroteos diplomáticos de los últimos meses, a lo que se sumó la declaración de Cristina Kirchner a la cadena CNN, en un reportaje en el que confesó que Obama no había ‘cumplido con las expectativas‘ de la región.
El canciller estuvo hasta las dos de la madrugada del domingo en conversaciones cruzadas con Washington y la embajada estadounidense en Buenos Aires. Las gestiones se complicaron para el embajador Timerman luego de que le aconsejara a la Presidente que no recibiera al encargado para América Latina del Departamento de Estado, Arturo Valenzuela, en su última visita a la Argentina en diciembre pasado. Le habría dicho que no le daba ‘el rango‘ para sentarse con la Presidente y esto desató un ida y vuelta de declaraciones del funcionario norteamericano sobre la falta de seguridad jurídica para las empresas de su país en la Argentina.
Pero las tensiones habrían quedado atrás, por lo menos por ahora. De hecho, Timerman y Valenzuela participaron de la mesa en la que Cristina y Hillary limaron diferencias personalmente.
El gesto más importante que se llevó la jefa del Departamento de Estado fue el compromiso argentino de condenar la proliferación nuclear y el terrorismo en la cumbre convocada por Obama, y -lo que es más importante- la firma de un acuerdo por el que la Argentina se suscribió esta semana a un programa de control nuclear que implementa Estados Unidos, y que está vinculado a su enfrentamiento para que Irán también se someta a estos controles para evitar su carrera nuclear.
Hillary sólo tuvo palabras cálidas para el gobierno argentino, que incluyeron el alentar un diálogo entre Londres y Buenos Aires por Malvinas (aunque sin pasar a acciones concretas) y además, respaldó el programa de desendeudamiento nacional con reservas del Banco Central.
Puertas adentro, la secretaria de Estado se habría comprometido a generar una reunión privada durante la cumbre de abril en Washington.
Hasta ahora, Cristina y Obama compartieron varios encuentros internacionales, sin pasar del beso en la mejilla y los saludos protocolares. Incluso, el contacto más cercano que ambos mandatarios tuvieron fue el haber compartido una mesa durante una cena en Londres, en ocasión de la cumbre del G20. Todo indica que en poco más un mes, la Presidente podrá sentarse a conversar a solas con el jefe de Estado más poderoso del mundo, su antes ‘admirado‘ Barack Hussein Obama.





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