En la inauguración de una planta de Molinos Río de la Plata, la presidenta pidió el respaldo a la candidatura de Luis Vivona que se enfrenta al duhaldista Cariglino. “Necesitamos paz y concordia para seguir creciendo”, afirmó.
En su última actividad pública antes de viajar a Santa Cruz, donde votará el próximo domingo, la presidenta Cristina Fernández visitó ayer el municipio bonaerense de Malvinas Argentinas. Acompañada por el gobernador Daniel Scioli y el candidato a intendente del FPV, Luis Vivona, Cristina volvió a convocar a la unidad nacional para enfrentar “las tormentas que se suscitan y que se van a seguir suscitando en un mundo cada vez más convulsionado”.
La presencia de la mandataria en Malvinas Argentinas fue interpretada como un apoyo explícito a la candidatura de Vivona, quien compite con el actual intendente del distrito, el duhaldista-macrista Jesús Cariglino.
Recibida por el titular de Molinos Río de la Plata, Luis Pérez Companc, la jefa de Estado hizo un discurso frentista y amplio, en el que convocó a defender el modelo y a “mejorar la calidad de vida de todos los argentinos, que ha sido siempre nuestro gran objetivo”. “Necesitamos paz y concordia para seguir creciendo, para corregir lo que hay que corregir y mejorar lo que hace falta mejorar”, exhortó.
Durante la visita de Cristina se anunció la ampliación de la planta de pasta seca que produce fideos para las marcas Luchetti, Matarazzo y Don Vicente, y que en un plazo breve comenzará a fabricar para otras marcas. Además, la mandataria se contactó mediante una videoconferencia con Esteban Echeverría, donde Adidas Argentina inauguró, junto a la empresa Extreme Gear, una planta de calzado deportivo que producirá 900 mil pares de zapatillas en 2012.
La presidenta expresó su alegría por el visible apoyo de la juventud que está concentrando su figura. “Cuando te apoyan al comienzo de una gestión es bueno, pero cuando después de conocerte durante ocho años te siguen apoyando, y cada vez más, tiene un mejor sabor”, confió.
Cuando terminó su discurso, la mandataria aprovechó un contacto informal con la prensa para hacer aun más explícito su apoyo a Vivona. “Les pido a Malvinas Argentinas que nos ayuden a poder seguir construyendo esta Argentina que ha cambiado tanto”, dijo. Y enseguida deslizó un tiro por elevación a Cariglino, intendente local, ayer ausente en el acto. “Es de bien nacido ser agradecido. Yo soy muy agradecida a la gente que me ha apoyado”, advirtió.
Cariglino es uno de los caciques del Conurbano que nunca vio con buenos ojos al kirchnerismo. Decidió pasarse nuevamente al duhaldismo tras la derrota del FPV en la Ciudad de Buenos Aires. Hace unas semanas, en plena campaña electoral, recibió el apoyo de Mauricio Macri en una visita a Malvinas Argentinas del jefe de gobierno porteño. Cariglino gobierna su distrito, en forma ininterrumpida, desde hace 16 años.
Vivona, su eterno rival, es director nacional de Deporte Social del Ministerio de Desarrollo Social. En las primarias del 14 de agosto, Vivona sorprendió con un resultado impensado: quedó apenas dos puntos debajo de Cariglino.
Ayer, Cristina defendió la decisión de competir contra Chiche Duhalde en 2005, una elección que supo dividir al peronismo bonaerense y que dejó a buena parte del duhaldismo en la vereda de enfrente. “No sé si hubiésemos podido seguir adelante con este proyecto que transformó Argentina, si no hubiésemos ganado en el 2005”, dijo la presidenta.
Con la elección muy pareja y de pronóstico incierto, la campaña en Malvinas Argentinas se ha visto envuelta en graves episodios de violencia. En la última semana fueron agredidos tres militantes de Cariglino a manos de un grupo encabezado por el ex policía Sergio “Checho” Ibañez, que pasó de ser chofer del actual intendente a convertirse en guardaespaldas de Vivona. A fines de septiembre, sin embargo, los agredidos fueron vecinos y militantes del barrio Los Angeles de Tortuguitas que apoyan a Vivona: dos personas, entre ellas un menor de 16 años, tuvieron que ser hospitalizados.





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