Estados Unidos se opuso a que el reclamo fuera incluido en el documento final; la Presidenta se quejó ante Santos y se fue antes
La jefa del Estado había llegado a este foro continental con su propuesta de queja hacia el Reino Unido, que chocó con los intereses del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y del primer ministro de Canadá, Stephen Harper. Según supo LA NACION de fuentes oficiales, la Casa Blanca había puesto un compás de espera sobre el tema pero, finalmente, tras realizar consultas diplomáticas, vetó el artículo, junto con su rechazo a aceptar a Cuba en las próximas cumbres. Todas las declaraciones deben salir con el consenso del pleno de los mandatarios.
La Presidenta adelantó su partida para la mañana. Había estado programada para las 14 hora local (dos horas menos que en la Argentina), pero desde anteanoche, ya con la confirmación de que Malvinas no había tenido el rebote que esperaba, la jefa del Estado había decidido partir apenas le tomaran la foto oficial con el fondo de la iglesia de San Pedro Claver. No quería estar para el cierre de una Cumbre que no terminó como esperaba.
Ayer, Obama reiteró que su país tenía una posición "neutral" sobre Malvinas. Lo dijo durante la conferencia de prensa que dio junto al anfitrión del encuentro, el colombiano Juan Manuel Santos.
La dura postura que trajo Cristina Kirchner no convenció a algunos de sus colegas. En su discurso en el plenario de mandatarios, llamados retiros porque son completamente cerrados para el público, había tratado de "pirata" al Reino Unido. "Planteó que Cartagena era un buen lugar para hablar de Malvinas porque esta ciudad fue amurallada justamente para defenderse de los piratas ingleses", contó el canciller Héctor Timerman.
Más allá del veto de Obama, tampoco ayudaron a la postura argentina otros mandatarios, y sobre todo el anfitrión. El presidente colombiano esquivó el tema durante su discurso inaugural, anteayer, lo que le deparó un llamado de atención de Cristina. Cuando concluía la Cumbre en esta ciudad, que ayer volvía lentamente a la normalidad con el retiro de la mayoría de los mandatarios, Santos se vio obligado a confesar que la Presidenta le había remarcado un olvido. "Te olvidaste de Malvinas", le espetó la jefa del Estado ante las cámaras de TV cuando el colombiano se le acercó.
Aunque no lo dirá abiertamente, el Gobierno esperaba más del anfitrión para instalar con énfasis el debate. Cuando ya la declaración final se caía por la falta de consenso, en la delegación nacional minimizaban el traspié diplomático y sostenían que ya sabían que el tema Malvinas no estaría en el documento de cierre.
De todas maneras, Timerman había dicho anteayer que la inclusión del artículo 17, el que hablaba sobre la soberanía de las islas, ya estaba aceptado por los presidentes. No fue así. Santos, como vocero central de la reunión de mandatarios, anunció que no habría una declaración final por la falta de acuerdo en dos áreas: Cuba y Malvinas.
Sus palabras finales tampoco ayudaron a la Casa Rosada. Consultado sobre si consideraba que la Cumbre había sido un fracaso, Santos se defendió: "Quién iba a pensar que iba a haber acuerdo por Malvinas". El Gobierno argentino sí lo esperaba y se había ilusionado con conseguir una declaración de apoyo.
Otro de los que jugó en contra de los intereses de la Casa Rosada fue el mexicano Felipe Calderón. "No son los temas fundamentales de la Cumbre", declaró sobre el reclamo argentino. "Malvinas es de muy clarísima prioridad para la Argentina, pero finalmente son temas que se abordan, se discuten, pero los temas medulares, los que nos traen aquí, están precisamente en el desarrollo de los pueblos", apuntó Calderón.
Cristina tuvo anteayer la oportunidad de hablar personalmente el asunto con su par norteamericano en la reunión bilateral que compartieron. Pero lo evitó. Al menos, así lo contó el canciller, que informó a los medios que la Presidenta no le había hecho ningún reclamo a Obama. Se trataba de llevarse bien ante las diferencias comerciales entre ambos países que sobrevolaron todo el encuentro.
Incluso Timerman, que había acusado a los Estados Unidos desde que pisó esta ciudad de vetar la declaración final, ayer elogió a Obama: "A pesar de los temas difíciles, tuvo siempre una actitud constructiva ". La causa Malvinas deberá esperar.
Ropas y comidas
Una cena, muy lejos de los medios
CARTAGENA (De una enviada especial).- La comitiva argentina que llegó hasta aquí se perdió las maravillas de la ciudad amurallada. El escaso tiempo que estuvo Cristina Kirchner y las reuniones extensas les impidió una caminata por las callejuelas de piedra. Pero al menos antes de partir, algunos tuvieron una recompensa. El secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini; junto al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y el vocero Alfredo Scoccimarro, se escaparon anteanoche para disfrutar de una cena frente a la iglesia de San Pedro Claver. Conocer el diálogo entre los tres fue imposible. Se ubicaron en una mesa en el interior del restaurante que lleva el mismo nombre, alejados de los medios. Ya cuando quedaba poca gente, se animaron a salir y eligieron una mesa de cuatro, afuera, para el café y algún puro.
La Cumbre de las guayaberas
La comitiva argentina padeció el calor, aferrada a la elegancia del traje. A diferencia de muchas de las delegaciones extranjeras, los funcionarios nacionales no se animaron a usar una guayabera, la tradicional camisa de lino blanco que en este balneario caribeño es un must de la moda local. El personal de ceremonial de la Casa Rosada recordaba que el único presidente argentino que se había puesto esa prenda había sido el ex presidente Eduardo Duhalde para una cumbre en Venezuela..








Comentá la nota