La Presidenta fue agasajada anoche por su par Sebastián Piñera. En la Cancillería trasandina confían en la creación de una comisión que analice temas conflictivos
Pasadas las 19, la mandataria argentina fue recibida por el canciller chileno Alfredo Moreno y el embajador argentino Ginés González García. Bajaron del avión los ministros Julio de Vido (Planificación), Nilda Garré (Seguridad) y Alberto Sileoni (Educación), junto a diputados y senadores. También llegaron los gobernadores de San Juan, José Luis Gioja, y de Mendoza, Francisco ‘Paco’ Pérez; y el presidente del Incucai, Carlos Soratti. Dos horas después Cristina Kirchner asistía a una cena en su honor en el Palacio de La Moneda. Junto a los anfitriones –Piñera y su esposa, Cecilia Morel– recibieron a la comitiva argentina unos 250 invitados. Entre ellos, figuraba en la lista el CEO de LAN, Ignacio Cueto, quien personifica el temor trasandino por lo que sucedería con los actuales vuelos de la compañía a las Islas Malvinas, que salen desde la chilena Punta Arenas, luego del ofrecimiento presidencial de que Aerolíneas Argentinas realice más frecuencias pero partiendo desde Buenos Aires. El propio Piñera no es indiferente a la incertidumbre: no sólo por la importancia de la compañía en su país sino porque hasta que asumió la presidencia fue su principal accionista. Con todo, el gobierno chileno admite que una cancelación podría derivar en transtornos cotidianos. “Muchos de los chilenos que viven en Malvinas son de Punta Arenas, no les haría gracia tener que viajar a Buenos Aires para luego volver para el sur”, comentó una fuente trasandina.
Sin embargo, tal como anticipó en la edición de ayer El Cronista el embajador González García, el debate por el futuro de los vuelos a Malvinas no sería abordado oficialmente en la agenda y, según trascendió, no habría un pedido de Cristina Kirchner a Piñera en ese sentido. Desde La Moneda admiten que en la declaración bilateral sobre sólo incluirá el agradecimiento argentino por el apoyo chileno a la medida de impedir el ingreso de buques con la bandera isleña en los puertos de los países del Mercosur.
Si bien el tema trató de colarse en el último minuto, la queja del empresariado chileno por las trabas comerciales para que sus productos ingresen a la Argentina, a partir de una nueva serie de requisitos para la importación, tampoco sería tratado formalmente. Aunque anoche en su discurso en el Palacio de La Moneda, Cristina les hizo un guiño: “Cualquier problema que surja se abordara y se solucionara”.
El gobierno de Piñera cerró ayer la canilla informativa, quizá para bajar la espuma antes de la visita protocolar y dejar el problema stand by: desde la Cancillería chilena dejaron trascender que la Casa Rosada ofreció el armado de una comisión para revisar las complicaciones que sufren sus productos.
La prensa chilena especula que, más allá de no formar parte de la agenda oficial, habrá un reclamo chileno por la extradición del ex guerrillero Galvarino Apablaza, acusado por el asesinato de Jaime Guzmán. La familia del ex senador pinochetista manifestó ayer su “profunda decepción” porque Cristina Kirchner no haya aceptado recibirla durante su estadía, según consignó el diario El Mercurio.








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