Sólo tendrá cuatro actividades en tres días; lo central será la reunión con Sarkozy
PARIS.- Esta ciudad recibió a Cristina Kirchner con un buen gesto. Apenas aterrizó, el cielo encapotado y la llovizna cedieron para regalarle una de las últimas tardes soleadas del verano parisiense. Con ese tiempo plácido, comenzó ayer una gira distendida: la Presidenta tiene en agenda sólo cuatro actividades en tres días; no se ha previsto ninguna firma de convenios entre los gobiernos; hay una comitiva reducida, muy bajo perfil y la compañía de su hija Florencia.
El disparador de la visita a Francia fue la decisión presidencial de acompañar a la asociación Abuelas de Plaza de Mayo en la entrega de un premio que le dará la Unesco , considerado la antesala del Nobel de la Paz. Contra el reloj, el Gobierno cerró un encuentro con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, pero no informó sobre los temas de interés o ejes que se plantearán en esa reunión, que será pasado mañana.
Según fuentes del gobierno francés consultadas por LA NACION, la reunión está considerada con el rango de "visita de trabajo" o "de cortesía", y trascendió que Sarkozy le agradecerá a Cristina Kirchner por la rápida resolución judicial del crimen de las dos turistas francesas en Salta. De hecho, el único acto oficial que concretó hasta ahora la Presidenta fue recibir a Jean-Michel Bouvier, padre de Cassandra, una de las víctimas. "Fue un encuentro muy cálido", sostuvo el subsecretario de Medios y vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro.
La Presidenta llegó a Francia en un chárter con una delegación ínfima: sólo viajaron su hija y el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, uno de sus hombres de máxima confianza. El resto de los funcionarios fue arribando en vuelos de línea y no vino ningún representante del ala económica o comercial del Gobierno.
La dinámica de esta gira contrasta con la hoja de ruta hiperquinética de 2008, cuando con un cronograma nutrido participó hasta en una marcha por la aparición de Ingrid Betancourt, por entonces secuestrada por las FARC, y en la carpeta de inversiones figuraban proyectos ambiciosos como la construcción del tren bala.
"Hola, Juancito. ¿Cómo estás? ¿Cuándo llegaste?", dijo Cristina Kirchner, de excelente humor, apenas vio al legislador, hijo de desaparecidos y referente de La Cámpora, Juan Cabandié, en la entrada del lujoso hotel George V. Hacía unos minutos, había bajado de un Peugeot 605 azul petróleo, que la trajo desde el aeropuerto Charles de Gaulle. Enfundada en un saco de cuero negro, a cara lavada y con anteojos oscuros, saludó, sin hacer declaraciones, al puñado de periodistas que la aguardaba detrás de un corralito especial que armó la custodia de la Presidenta.
Sólo la Presidenta y Florencia se alojan en ese hotel de la cadena Four Seasons, de ocho plantas y estilo refinado. Ocupan la suite presidencial del séptimo piso. El edificio está situado en el epicentro del denominado "triángulo de oro" que conforman las avenidas George V, Champs Elysées y Montaigne, llamado así porque concentra las tiendas de los diseñadores más exclusivos. En el George V, ayer se lo vio a François Pinault, uno de los empresarios más poderosos del mundo, dueño de un emporio que incluye desde marcas de lujo -como Gucci e Yves Saint Laurent- hasta la casa de remates Christie's.
Contacto permanente
Cristina Kirchner se recluyó ayer en su habitación. Habló con parte de su comitiva y estuvo en permanente contacto con Buenos Aires, según confiaron a LA NACION fuentes oficiales. Descartó, por lo menos para el primer día, el ofrecimiento de recorrer museos y otros atractivos del lugar. Se enteró, al llegar, de la explosión en una central nuclear del sur del país. Un grupo de funcionarios ya había comentado la novedad. "¡Hay que evacuar! ¡Hay que ir al Este!", bromeó el canciller Héctor Timerman en el lobby del hotel De Sers, donde se alojan, entre otros, el ministro de Turismo, Enrique Meyer, el senador Daniel Filmus, el gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora y el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde.
Hoy, la Presidenta irá a la presentación del Rally Dakar y anunciará la firma de un acuerdo para que se realice la competencia MotoGP, la más importante en ese rubro, en Santiago del Estero. Allí dará por primera vez un discurso. Pasado mañana, será la cumbre con Sarkozy, al mediodía, y luego, la entrega del premio Félix Houphouët-Boigny a la asociación liderada por Estela de Carlotto, que llegará hoy a esta ciudad vía Italia. Además de Cabandié, hay otros ocho nietos recuperados que participarán de la ceremonia.
Sin frentes de tormenta en esta tierra y lejos de Buenos Aires, hay ánimo relajado en la minicomitiva que viajó a esta ciudad. Así se palpó en una comida que mantenían anoche en el exquisito resto La Maison du Caviar..








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