Luego de participar del tedéum en Bariloche para celebrar los 202 años de la Revolución de Mayo, Cristina Kirchner viajó a Río Gallegos para refugiarse durante el fin de semana largo en su casa particular, en el barrio Jardín.
El viernes, la jefa de Estado, habló por primera vez de su continuidad en el poder y aseguró que “Transferir la posta es ineludible”, pero además sugirió que su modelo refundó la patria al colocar al kirchnerismo como uno de los pilares fundamentales de la historia Argentina. Cristina eligió participar del acto en Bariloche para esquivar, como todos los años, las críticas del cardenal Bergoglio en la Catedral Metropolitana.
A lo largo de su discurso se refirió en varias oportunidades a Néstor Kirchner, que asumió hace nueve años la Presidencia. “Fue uno de los que identificaron claramente qué era la patria y cuáles eran el rol y la misión que tenía y se entregó sin medir consecuencias como hacía todo”, dijo en homenaje y agregó: “Vivió sesenta años, ¡pero qué sesenta años! Quedó en la historia. Quedó en la historia con esa frase que lo marcó: que no iba a dejar sus convicciones en la puerta de la Casa de Gobierno”, describió. CFK habló con mucho más emotividad sobre “él” tras escuchar los cánticos de los militantes que ya son un clásico: “Néstor no se murió, Néstor vive en el pueblo”. Ella respondió: “Sí, pero quisiera que viva conmigo”, contestó con la voz entrecortada.
Antes de finalizar su discurso, también trató de inmortalizar al kirchnerismo al describirlo como el período de crecimiento más importante de la Argentina: “Faltan transformaciones, pero tenemos nueve años de crecimiento ininterrumpido; el más importante de nuestros 202 años de historia; por eso en la inteligencia de cada de uno de esos actores sociales está la responsabilidad de cuidarlo”, concluyó, en un claro mensaje hacia la oposición, a la que también le agradeció por haber acompañado en el con sus votos el proyecto de estatización de YPF.
Para finalizar, minimizó los problemas derivados de la imposibilidad de comprar dólares y las trabas a las importaciones y reivindicó, a pesar de las críticas, su viaje a Angola para vender productos argentinos.


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