Cristina les hizo promesas a los empresarios, rompió el protocolo y pronunció frases demoledoras

Cristina les hizo promesas a los empresarios, rompió el protocolo y pronunció frases demoledoras
En su paso por San Rafael, la Presidenta aseguró que en febrero volverá para visitar la minera Vale. No tenía previsto hablar en la inauguración de la terminal pero fue el sitio que eligió para referirse al prófugo Otilio Romano. Le pegó a Cobos y cumplió con Fayad.
En una visita cargada de gestos, la presidenta Cristina Fernández pasó por San Rafael obviando la pelea con el camionero Hugo Moyano y haciendo una fuerte declaración a favor de la extradición del destituido juez Federal, Otilio Romano. El gobernador Francisco Pérez fue en esta oportunidad un anfitrión cargoso que no se despegó la de la líder nacional en ningún momento, como el presidente de la empresa local que recibió a la mandataria, Raúl Bianchi.

La mandataria repartió su presencia física en nuestra provincia entre las instalaciones de la champanera Bianchi, en el distrito Las Paredes, y la terminal de ómnibus de San Rafael, que fue inaugurada simbólicamente este viernes por Cristina. En el primer destino hizo un discurso cargado de la impronta de la Economía que viene, en la que prima la erradicación de muchos subsidios.

Sin embargo, para Mendoza en particular y para el presente de la vitivinicultura en general la Presidenta dio una noticia esperada: anunció que se prorrogará la exención de los impuestos internos al champán. Fue uno de los momentos en los que más aplausos se escucharon dentro de la empresa de vinos y champán del Sur provincial.

“Sin ustedes no se puede hacer nada”, les dijo la mandataria a los trabajadores de Bianchi, empresa de donde sacó Julio Cobos a Laura Montero para ponerla de ministra de Economía de su gestión como gobernador. Y el mendocino que secundó a la presidenta kirchnerista en su primer mandato fue destinatario de una chicana de Cristina: “No saben lo lindo que es tener vicepresidente”, espetó la jefa de Estado, frente a un auditorio nutrido por unas 500 personas, de las cuales unas 300 eran empleados de la bodega y el resto invitados políticos.

El gran ausente fue el vicegobernador Carlos Ciurca, quien prefirió quedarse en el Gran Mendoza armando la política del gobierno, que está en plena definición de las líneas secundarias de la administración provincial. En cambio, estuvo en la champanera buena parte del gabinete de Paco Pérez y los intendentes peronistas Roberto Righi, de Lavalle; Martín Aveiro, de Tunuyán; Juan Agulles, de Malargüe, y Carlos López Puelles, de Luján.

Cristina en la champanera dio señales a favor de la fabricación nacional de botellas de vidrio. Dijo que el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, “está empecinado en desarrollar la industria del vidrio” y contó una anécdota que tiene a su hijo, Máximo Kirchner, como protagonista. “Le gusta la Coca Cola y dice que en envase de vidrio es mucho más rica”.

Más tarde, en la terminal de ómnibus que se inauguró en San Rafael, la mandataria cargó contra el destituido juez Otilio Romano. “Lo vamos a ir a buscar al que se escapó a Chile”, dijo la Presidenta en referencia al magistrado que fue destituido por el Consejo de la Magistratura.

Cristina enfatizó la importancia de la inversión de la minera brasileña Vale Do Río Doce, que tiene una explotación de sales de potasio en Malargüe y promete invertir 5.900 millones de dólares. La mandataria desembarcó en el aeropuerto Santiago Germanó, de San Rafael, pasadas las 12.30 y desde que apareció en público rompió el protocola en más de una oportunidad.

Llegó acompañada por el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli; y Débora Gorgi, ministra de Industria y Producción. Y cuando todo estaba organizado para que sólo hablara en la champanera, Cristina rompió el protocolo y se dirigió hasta la terminal, adonde la esperaba el intendente local Emir Félix y más de tres mil personas que se juntaron a vivar a la mandataria, quien hizo un segundo discurso en tierra mendocina.

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