Cristina Echazú, maestra ilustre

La docente salteña fue elegida por el Ministerio de Educación. Cuenta 34 años en la docencia, es directora de la Escuela Hospitalaria.
Una mujer salteña excepcional: madre, esposa, abuela y maestra de vocación. Desde hace casi 20 años brinda alma, vida y corazón a niños que afrontan una enfermedad y no dejan de estudiar. Tras 34 años de trayectoria docente y 16 al frente de la Escuela Hospitalaria (funciona en el Hospital Público Materno Infantil), Cristina Echazú fue premiada como la Maestra Ilustre 2011.

Ayer, en tierras sanjuaninas y en el Día del Maestro, la representante elegida por el Ministerio de Educación de Salta y otros 22 colegas argentinos recibieron la mención que cada año otorga Nación. Fue una emotiva ceremonia en la casa natal de Domingo Faustino Sarmiento.

Cristina está casada, tiene dos hijos y cuatro nietos. La imagen de cuando se inició en la escuela Carolina Tobar García, para niños con discapacidad intelectual,) está intacta.

En la Escuela Hospitalaria aprendió a valorar la salud y el dolor sobre la enseñanza. La salteña es una directora sin pelos en la lengua; dicen que el valor, la buena conducta y la perseverancia conquistan todas las cosas.

Quienes conocen a Cristina Echazú saben de su entrega y a diferencia de otros no se plantea metas: “Nunca me puse metas. Cuando quiero una cosa la voy haciendo de a poquito y espero. Eso me enseñó la vida: despacito, paso a paso”.

Desde su rol de maestra y luego de directora impulsó el servicio de estimulación temprana, la incorporación de las nuevas tecnologías y la enseñanza del ajedrez en el hospital como aspectos salientes de la propuesta curricular.

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