Cristina designó a un profesional con experiencia como gerente de YPF

Presentó a Miguel Galuccio durante el acto en el que anunció la promulgación de la ley sancionada el jueves por el Congreso. Volvió a agradecerle a la oposición y les pidió a los trabajadores petroleros evitar los conflictos laborales.

En un acto con definiciones de todo tipo, con un tono eufórico en el que no faltó el humor, pero en el que también deslizó advertencias para distintos destinatarios, la presidenta firmó ayer el Decreto 660/2012 que promulgó la ley de expropiación de YPF. En cadena nacional, acompañada por gobernadores y buena parte del Gabinete, Cristina Fernández presentó a quien será el gerente general de la empresa petrolera, el ingeniero Miguel Galuccio, de origen entrerriano (ver pág. 4). Desde un Salón de las Mujeres colmado, donde eran mayoría los miembros de organizaciones sociales y de agrupaciones juveniles, la mandataria volvió a agradecer a los legisladores de la oposición que votaron la Ley 26.741. “Lo hicieron con matices y lógicas diferencias, que es lo que debe plantear un partido de oposición. Y quiero agradecer también a nuestra propia fuerza política”, dijo Cristina. También hizo un elogio público para los dos jefes de bloques del oficialismo en el Senado, Miguel Pichetto, y en Diputados, Agustín Rossi, de quien citó una frase pronunciada durante el debate en el recinto. “Somos un movimiento político que sostiene sus convicciones, ya sea con aplausos o con huevazos”, subrayó la jefa de Estado en medio de una ovación y gritos de “Chivo, Chivo” en reconocimiento del rosarino.

Cristina hizo una larga exposición sobre las características que pretende darle a la gestión de la nueva YPF. “Quiero una empresa profesionalizada. Lo cual no quiere decir que la empresa no tenga una dirección política. Vamos a desarrollar una tarea profesionalizada, con profundo sentido político y patriótico”, adelantó. La presidenta se tomó largos minutos para dejar claro que la nueva etapa de YPF debe demostrarle a la sociedad que el Estado puede ser gestionado con “calidad y eficiencia”. En su discurso hizo una advertencia, que no fue la única, a los gobernadores de las provincias petroleras. Les aclaró que la empresa, en la que esos distritos que integran la Ofephi tendrán casi un 25% de las acciones, no se convertirá en una plataforma de “becas políticas”. “Queremos gente sólida, formada en tecnología, petróleo, en legalidad y sociedades, en jurídicos”, instruyó.

Tras elogiar los antecedentes de Galuccio, quien regresó al país para asumir la dirección de la petrolera, la jefa de Estado lo puso como ejemplo del proceso de repatriación de los recursos humanos argentinos. “Lo hicimos con los científicos repatriados, ahora lo vamos a hacer con los ingenieros. Y no va a ser el único que vuelva al país”, avisó en medio de aplausos. Galuccio estaba ubicado en la primera fila de asientos, al lado del viceministro de Economía, Axel Kicillof. En esa fila también estaban los diputados Andrés Larroque, Eduardo “Wado” De Pedro, Mayra Mendoza, Facundo Moyano y Carlos Kunkel, el diputado bonaerense José Ottavis, el secretario de Justicia Julián Álvarez y el legislador porteño Juan Cabandié. La lista de invitados más conocidos seguía con los diputados Edgardo Depetri y Martín Sabbatella; el secretario general de la CTA, Hugo Yasky; el titular de Ctera, Roberto Baradel; su par de la UOM, Antonio Caló; y el intendente de Quilmes, Francisco “Barba” Gutiérrez.

En su discurso, la presidenta cuestionó los vaticinios errados del periodismo económico local. Para hacerlo mencionó una nota de opinión sobre Argentina firmada por el estadounidense Paul Krugman, que apareció el jueves en su columna semanal en The New York Times. Allí, tras elogiar el crecimiento del PBI argentino, Krugman lamenta que “la cobertura de prensa de la Argentina” haga “imposible acceder correctamente a la información”. “Esto lo dice Paul Krugman. Lo aclaro porque no vaya a ser que ahora lo definan como un atacante serial de la prensa”, ironizó la mandataria. Filosa como nunca, con evidente satisfacción por el consenso reunido por la ley que declaró de interés público la producción y distribución de combustibles, Cristina bromeó con el gobernador entrerriano Sergio Urribarri. “¿Viste qué precisión? Por algo yo soy presidenta y vos gobernador”, comentó la jefa de Estado tras corregir al gobernador por la fecha en la que este le había enviado el curriculum de Galuccio.

En su exposición, seguida por trabajadores con remeras con el logo de YPF, la presidenta aportó algunos detalles de la mecánica de funcionamiento de la empresa. Recordó que la compañía, como todas las sociedades anónimas, será supervisada en la Argentina por la Comisión Nacional de Valores. Enseguida agregó que también la monitoreará la Security Exchange Commision (SEC), ya que YPF cotiza en la Bolsa de Nueva York. Luego informó que dentro de un mes, el 4 de junio, se reunirá la asamblea de accionistas para elegir al nuevo directorio. Hasta esa fecha, Galuccio estará en funciones como gerente general, ya que la ley asigna al jefe de Estado las atribuciones para designar a las nuevas autoridades de modo transitorio. Estas aclaraciones técnicas de la mandataria fueron muy aplaudidas por los gobernadores presentes, con Daniel Scioli (Buenos Aires), José Manuel de la Sota (Córdoba), Jorge Capitanich (Chaco) y el entrerriano Urribarri en los lugares más visibles.

El discurso siguió con advertencias a empresarios y a trabajadores, aunque en este último caso el sermón más bien fuera dirigido a los dirigentes sindicales (ver aparte). El pedido a las empresas fue claro. Contundente. “En estos últimos nueve años se la llevaron en pala. No me molesta que tengan rentabilidad, pero tiene que estar en relación con la sustentabilidad social”, amonestó Cristina. Su solicitud estaba dirigida a la formación de precios del combustible, a los que pidió desacoplar de los valores internacionales. Antes de despedirse, y dicho casi como al pasar, la jefa de Estado dejó sentado un mensaje que hizo abrir los ojos de varios asistentes. “Sinceramente, esta presidenta quiere dar sus últimos servicios a todos los argentinos”, dijo. Esa frase disparó miradas de sorpresa y cierta pena entre los militantes que seguían el acto desde una de las pantallas gigantes.<

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