Cristina, desafío hacia afuera y más débil hacia adentro

Fernando Gonzalez

Son tiempos extraños en el poder.

La Presidenta apuesta a los desafíos con impacto internacional mientras sus adversarios de cabotaje se le animan un poco más aprovechando la confusión que invade al Gobierno desde la tragedia ferrovaria en el Once. La expectativa del mundo económico está centrada en la magnitud de la intervención estatal para YPF que Cristina define hoy en su discurso inaugural de las sesiones del Congreso.

Las versiones sobre el futuro de la petrolera eran múltiples anoche y en los mercados financieros de la Argentina, Nueva York y Madrid ya se descontaban definiciones contundentes a juzgar por las pérdidas de la compañía. El otro eje sigue siendo Malvinas y, a la restricción oficial a la compra de insumos británicos, le siguió un intento diplomático por llevar el reclamo a la Unión Europea.

Lejos de esa imagen belicosa que intenta mostrar el Gobierno hacia el exterior, aquí Mauricio Macri les devolvió la carga política del subte y Hugo Moyano les prometió batalla. Golpeados por las muertes en un caso y por las denuncias por tráfico de influencias en el otro, las defensas de Julio De Vido y Amado Boudou parecían anoche una invitación para cualquier dirigente opositor con ganas de recuperar el terreno.

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