Fernando GonzalezSon tiempos extraños en el poder.
Las versiones sobre el futuro de la petrolera eran múltiples anoche y en los mercados financieros de la Argentina, Nueva York y Madrid ya se descontaban definiciones contundentes a juzgar por las pérdidas de la compañía. El otro eje sigue siendo Malvinas y, a la restricción oficial a la compra de insumos británicos, le siguió un intento diplomático por llevar el reclamo a la Unión Europea.
Lejos de esa imagen belicosa que intenta mostrar el Gobierno hacia el exterior, aquí Mauricio Macri les devolvió la carga política del subte y Hugo Moyano les prometió batalla. Golpeados por las muertes en un caso y por las denuncias por tráfico de influencias en el otro, las defensas de Julio De Vido y Amado Boudou parecían anoche una invitación para cualquier dirigente opositor con ganas de recuperar el terreno.




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