En un discurso de casi una hora, la Presidenta dijo que los derechos de exportación son una política económica y que la informalidad del sector le impide reducirlas o eliminarlas
Desde temprano, se oían los bombos que recibieron a Cristina sobre la tradicional esquina de Córdoba y Corrientes. Dando la vuelta a la esquina, los invitados se agolpaban para ingresar a escuchar palabras que, a pesar de las expectativas, fueron críticas para el sector agropecuario y que no cambian el estado de las cosas en materia impositiva.
En el mismo día en que la Federación Agraria (FAA) marchó al Congreso y su titular, Eduardo Buzzi, fue recibido por el arco opositor, con el vicepresidente Julio Cobos incluido (ver pag. 5), Cristina defendió desde la meca de los negocios agrícolas locales las retenciones a las exportaciones agropecuarias como herramienta de recaudación y de “política económica”. Además, negó que se pueda reemplazar el esquema a través del impuesto a las Ganancias, como reclaman los ruralistas, por la “alta evasión del sector agropecuario”. La afirmación arrancó aplausos de la audiencia.
“Hay una evasión que me obliga a tener derechos de exportación”, remarcó la jefa de Estado, tras pasar revista a los montos tributados por el sector, contrastándolos con la facturación.
La escuchaban, sentados junto con ella en el estrado, el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner (ver aparte), el intendente de Rosario, Miguel Liftschitz, los ministros de Economía, Amadou Boudou, y de Agricultura, Julián Domínguez, además del presidente de la BCR, Cristián Amuchastegui.
“Derechos de exportación paga toda la actividad económica”, disparó Cristina, con los números en la mano del aporte que hicieron cada uno de los actores de la economía bajo ese concepto. Según declaró, en 2009, el campo participó con el 17% de la recaudación por ese impuesto, contra el 22% que aportó el sector petrolero. “A ustedes les gustan los números”, dijo ante la cúpula de la BCR, los socios e invitados. “Yo se los traigo”, defendió. Aún así, no mencionó que una de las peores sequías de la historia del país desplomó las ventas externas de granos y subproductos el año pasado, pero sí destacó que “llegamos a una situación del sector muy buena” en el año del Bicentenario, “y estamos muy contentos”.
Para reafirmar aún más la voluntad del Ejecutivo de mantener los actuales porcentajes de las retenciones, Cristina destacó que, como contrapartida, los subsidios a los alimentos, las tarifas y el gasoil hacen competitiva a la actividad. “Siéntanse orgullosos, tenemos la producción agroindustrial más competitiva del planeta”, manifestó la Presidenta, quien explicó que se lo dijeron en China y “en otros países”.
Después de adelantar algunas de las cifras de crecimiento económico que el Gobierno dará a conocer el viernes, Cristina resaltó la tasa de desocupación de un dígito, el salario mínimo que calificó como el mejor de la región y las intervenciones oficiales sobre la economía durante el año pasado, sin las cuales “hubiera sido imposible tener estos números”.
Ante la atenta mirada de los presentes y cuando su discurso ya superaba los 40 minutos, la jefa del Estado llegó a los anuncios sobre obras públicas en Rosario. Allí hizo referencia a las obras de la Hidrovía por la que se transporta el grueso de las exportaciones de granos y aceites del país, dijo que el Estado “invertirá u$s 100 millones en 3 años, a los que se suman otros u$s 2.460 millones en 4 años en inversiones ferroviarias”






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