Por Rubén Elsinger.Dedicó su mensaje por la fecha patria a comparar la evolución de la economía local con la del mundo desde 2003.
Desde la capital tucumana, donde encabezó el festejo central por los 196 años de la Declaración de la Independencia, Cristina Fernández de Kirchner defendió ayer su gestión y la de su marido al comparar la situación que vivían el país y el mundo en 2003 con la actual.
Lo hizo frente a más de 20.000 personas reunidas en el hipódromo local. En una siesta soleada, Cristina estuvo acompañada del vicepresidente Amado Boudou; el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; el resto de sus ministros (excepto Alicia Kirchner, de viaje a Caracas) y los gobernadores de La Rioja, Luis Beder Herrera; Santiago del Estero, Gerardo Zamora; Jujuy, Eduardo Fellner; además del anfitrión José Alperovich, y su esposa Beatriz Rojkés, presidenta provisional del Senado.
La Presidenta recordó que era la novena vez que celebraba el 9 de Julio en Tucumán, y que la primera fue al poco tiempo que Néstor Kirchner asumiera la Presidencia. “Eran un mundo y un país totalmente diferentes. Nos habíamos caído del mundo”, rememoró.
En medio de la evocación de su esposo, Cristina se hizo eco de las protestas de una parte del público, que no podía verla, y le ordenó a un camarógrafo de un canal de televisión: “Che, corré la cámara que no me pueden ver” .
“Desde aquel 9 de Julio, la Argentina comenzó lenta pero inexorablemente a levantarse sobre sus ruinas, a levantar sus banderas y a sentirse orgullosa”, remarcó.
Tras rescatar la políticas de su marido de desendeudamiento e industrialización, señaló que “este 9 de Julio nos encuentra casi con un mundo dado vuelta ”.
Cristina contrastó “una Argentina que ha crecido en estos 9 años a un ritmo como nunca lo había hecho en sus 200 años de historia”, con “una crisis internacional” producida porque las potencias “han timbeado durante 9 años en las grandes centrales mundiales de poder, en los paraísos fiscales , miles de millones que no se sabe si existen, que solamente existen en un mundo virtual”.
La Presidenta dijo que vio en el G20 el desplome de “otrora economías florecientes”. Pero aclaró: “No nos alegra, al contrario, nos preocupa y nos ocupa, porque sabemos que en un mundo tan interconectado no hay posibilidades de no recibir los coletazos de semejantes desastres”.
En la misma línea de defensa de su gestión, dijo: “¡Qué orgullo siento como argentina cuando veo que en naciones como la ’France’ (sic), la Gran Francia de la cual vinieron las ideas revolucionarias de Mayo, recién ahora se esté tratando el matrimonio igualitario!”.
Al respecto, destacó que ésta fue la única ley que votó Néstor Kirchner como diputado.
“A él no le gustaba la tarea legislativa, lo aburría enormemente” , comentó.Al final de su discurso, Cristina llamó a la “unidad nacional”. “No es una unidad para cualquier cosa, es una unidad para ayudar a los demás, es una unidad para darle al que todavía le falta el trabajo, es solidaridad y es justicia por la que venimos luchando desde hace más de 200 años”, concluyó.
Paradójicamente, dirigentes de la oposición reaccionaron con criticas a la “partidización” de la celebración patria e instaron a recuperar “otra cultura política”. Uno de los que lo hizo fue el ex candidato presidencial del Frente Amplio, Hermes Binner, quien llegó a Tucumán para encabezar el tradicional “locro del 9 de Julio” del Partido Socialista.
La Presidenta llegó a las 12.50. Se trasladó al centro en helicóptero y luego por tierra hasta la Casa de Tucumán, donde rindió homenaje a los congresales de 1816.
Colaboró: Manuel Riva










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