En Pilar encabezó ayer la habilitación de tres emprendimientos importantes para Córdoba. Les apuntó a quienes cuestionan sus iniciativas.
En otra visita a Córdoba, la Presidenta mostró una imagen diferente: amable con la gente y hasta con los periodistas. "Estoy feliz por estas obras", se sinceró, sonriente, en un breve contacto con la prensa, antes de emprender el regreso a Capital Federal, luego permanecer dos horas en Pilar.
En un mensaje distendido, en el único párrafo que le dedicó a la oposición, Cristina Fernández minimizó las críticas a los emprendimientos de su gestión. Algunos dirigentes, entre ellos, los senadores nacionales Ramón Mestre (radicalismo) y Luis Juez (Frente Cívico), coincidieron en denunciar que hubo sobreprecios en la obra de la usina de Pilar.
"Aquí están puestos los recursos del Estado nacional, para aquellos que hablan sobre cómo y dónde se gastan los recursos. Cuando uno escucha a algunos, pareciera que las inversiones se hicieran en la Casa Rosada o en Olivos", arremetió la Presidenta, esta vez, sin perder la sonrisa.
En algo se mantuvo fiel la jefa del Estado: llegó una hora y media más tarde de lo previsto para dejar inauguradas tres importantes obras de infraestructura para Córdoba: la central termoeléctrica de Pilar, lugar de la visita, y por medio de teleconferencias, participó de los actos de cortes de cintas en Leones del nuevo tramo (Bell Ville-Leones) de la autopista Córdoba-Rosario, y en Villa María, de la repavimentación de la ruta provincial 158, que une esa ciudad con Río Cuarto, la denominada ruta del Mercosur.
En un mensaje de 21 minutos, la Presidenta rescató logros de su gestión y la de su antecesor, su esposo Néstor Kirchner. "Es maravilloso participar de un proyecto político nacional y popular que les brinda trabajo a los argentinos, con recursos genuinos", remarcó, levantando el aplauso más efusivo.
Al llegar al lugar del acto, una amplia carpa en el predio de la usina, la Presidenta rompió el protocolo: antes de dirigirse al palco, saludó a los trabajadores y al público, acompañada por el gobernador Juan Schiaretti y el ministro de Planificación, Julio De Vido.
Esta vez no hubo movilización partidaria, según admitieron en el PJ provincial y el propio kirchnerismo. De allí, que no fueron más de 500 los asistentes, entre ellos, muchos empresarios, intendentes y comerciantes de la región.
No obstante, la Presidente reconoció que "aún hay mucha gente sin trabajo". "El ingreso universal por hijos es un gran logro de este gobierno. Aunque me gustaría que en el año del Bicentenario de la patria no hiciera falta esta medida".
Otro dato que no pasó inadvertido fue la cordialidad con la cual se trataron la Presidenta y el gobernador Schiaretti.
En su mensaje, el mandatario provincial le prodigó un "profundo agradecimiento" a la Presidenta por el aporte de fondos para la realización de estas "trascendentes" obras.
Luego, en diálogo con los periodistas, Schiaretti aclaró que mantiene "diferencias políticas" con los K, pero admitió que es "de buenas personas agradecer cuando se hacen cosas importantes por Córdoba".
La Presidenta oficializó que la autopista Córdoba-Rosario se llamará del Bicentenario, como se lo sugirió Schiaretti.






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