Cristina: “Si las decisiones no las toman los presidentes, las toman los bancos”

La Presidenta aseguró que la Argentina volverá a los mercados cuando las tasas sean razonables
Por Natalia Vaccarezza

Ante la mirada atenta del Nobel de Economía Joseph Stiglitz Cristina Fernández de Kirchner señaló ayer que el país sólo podría tomar deuda en el mercado de capitales cuando “la tasa de interés sea conveniente”, y puntualizó que fue en “el seno del G-20 donde más se ha advertido el problema de liderazgo”.

Cristina también estimó que el concepto de capitalismo se fue “distorsionando” y que el actual “no es un verdadero capitalismo, sino que es el capitalismo del casino, el especulativo, basado en salvar bancos y no en salvar a las sociedades”.

Tras describir la política de desendeudamiento aplicada desde el 2003 en la Argentina, la Presidenta dijo que “los del ‘club de los endeudadores’ nos dicen por qué no nos endeudamos”. “Lo haremos en la medida en que las tasas nos convengan y sean para proyectos de infraestructura”, sostuvo la mandataria en un discurso que se extendió durante cuarenta minutos.

Lo que en principio se había anunciado como una mesa de disertación con la participación del decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, Alberto Barbieri –uno de los organizados del encuentro– y el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, terminó por ser una clase magistral de economía de Stiglitz.

El primero en abrir el seminario denominado “Políticas para superar el endeudamiento soberano” fue el profesor estadounidense, a quien la jefa del Estado siguió con mucha atención y tomó nota de algunas frases como que “las deudas duran cuando se no gerencia bien”.

En su alocución, la jefa del Estado fue critica con las políticas de “austeridad” que se impulsan principalmente en Alemania para salir de la crisis europea, y opinó que “es una ridiculez pretender resolver el problema de la deuda con políticas de austeridad”. Y puso como ejemplo la política argentina de “sostener la demanda agregada”, lo cual derivó en crecimiento y en inclusión social.

Cristina Fernández también volvió a cuestionar al actual “capitalismo especulativo basado en salvar a los bancos y no en salvar a las sociedades” y se preguntó “para qué quieren salvar a los bancos si encuentran a la gente muerta de hambre”, lo que “es casi un suicidio colectivo”.

Coincidió con Stiglitz al sostener que la responsabilidad por los endeudamientos es no sólo de los deudores sino principalmente de los acreedores, porque ellos “tienen el expertise y deben saber quiénes pueden devolver el dinero y quiénes no”.

La mandataria, en tanto, volvió a poner a la política como gran generadora de soluciones para la crisis mundial, y remarcó que “el gran problema que estamos teniendo en la política es no encontrarle el marco teórico al posneoliberalismo” porque “siempre hubo un marco teórico asociado a determinado sistema de poder político del mundo”, y añadió que “el principal drama es que no tenemos un marco teórico dentro de la política y para los políticos, porque si no toman decisiones” quienes ejercen los gobiernos “las decisiones las toman los mercados o los directorios de los bancos”.

Militantes. Unos de los que volvieron a marcar su presencia en el discurso de la Presidenta fueron los militantes de La Cámpora, quienes coparon el Museo del Bicentenario, arengando a la mandataria durante todo el discurso. Los jóvenes de La Cámpora también tuvieron cánticos dirigidos al economista norteamericano, a quien le dedicaron un amigable “Atención, atención, Stiglitz te saludan los soldados de Perón”. El economista, por su parte, devolvió la gentileza culpando a Bush por la crisis norteamericana, desatando una sonora silbatina.

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